Presidente Bernardo Arévalo destacó el tema de los exiliados y la lucha contra la corrupción durante su discurso ante la Comisión para la Consolidación de la Paz de la ONU
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Presidente Bernardo Arévalo destacó el tema de los exiliados y la lucha contra la corrupción y resaltó que algunas instituciones clave continúan cooptadas por actores en la sombra que han expulsado al exilio a los operadores de justicia, a defensores de los derechos humanos y líderes sociales que han alzado su voz para desafiar el orden establecido, todo esto durante su discurso ante la Comisión para la Consolidación de la Paz (PBC) de la Organización de la Naciones Unidas (ONU).
PRESIDENTE BERNARDO ARÉVALO. INTERVENCIÓN EN REUNIÓN DE LA COMISIÓN DE CONSOLIDACIÓN DE LA PAZ DE LAS NACIONES UNIDAS
NUEVA YORK, MARTES, 4 DE JUNIO DE 2024
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Embajador Sergio Franca Danese, presidente de la Comisión de Consolidación de la Paz
Distinguida señora Elisabeth Spehar, secretaria general adjunta de Apoyo a la Comisión de Consolidación de la Paz
Distinguida alcaldesa Feliciana Herrera, Autoridad Ancestral del Pueblo Ixil
Delegados y delegadas
Señoras y señores.
Muy buenos días.
Es un honor dirigirme a ustedes hoy en esta importante reunión dedicada a Guatemala.
Agradezco a la Comisión de Consolidación de Paz y a las Naciones Unidas por brindarnos esta oportunidad para compartir nuestras prioridades y explorar vías de colaboración en el camino hacia la paz y el desarrollo de Guatemala.
El pasado 15 de enero tuve el honor de asumir la Presidencia de la República en un contexto sumamente complejo. Las elecciones del año pasado fueron, ante todo, una demostración del compromiso del pueblo guatemalteco con la democracia, y la participación ciudadana fue esencial para garantizar la transparencia y el respeto a la voluntad popular.
La movilización de los ciudadanos, especialmente de los pueblos indígenas y de la sociedad civil, logró impedir un golpe orquestado por actores corruptos y antidemocráticos. Los guatemaltecos votaron por preservar la democracia, pero Guatemala continúa en una encrucijada.
Los Acuerdos de Paz firmados en 1996 bajo los auspicios de Naciones Unidas han permitido importantes avances en la consolidación de la paz, la democracia y el estado de derecho. Sin embargo, casi tres décadas después nos enfrentamos a desafíos que podrían revertir estos logros y conducirnos a una regresión autoritaria.
Gobiernos anteriores han debilitado la independencia del poder judicial, la lucha contra la corrupción y el estado de derecho, condiciones fundamentales para la paz y la democracia.
Mi gobierno ha recibido un mandato claro del pueblo de Guatemala de fortalecer el marco de la institucionalidad democrática y el estado de derecho.
Nuestro programa se centra en la lucha contra la corrupción y la impunidad, el fortalecimiento de la capacidad del Estado para avanzar en áreas críticas para el desarrollo y un genuino compromiso con la inclusión en los procesos políticos y en la toma de decisiones.
Nuestra Política General de Gobierno pretende sentar las bases de un nuevo contrato social que nos permita avanzar hacia una sociedad justa y próspera.
La experiencia guatemalteca demuestra que la construcción de la paz no es un camino lineal ni tampoco irreversible.
En Guatemala, la corrupción y la captura del Estado por parte de actores criminales y élites depredadoras amenazaron los cimientos mismos de la democracia que buscamos construir tras 36 años de conflicto armado interno.
La experiencia de mi país demuestra los profundos vínculos entre la corrupción y el autoritarismo. Para nuestro gobierno la lucha contra la corrupción y la impunidad es parte de la lucha por la democracia y es indispensable para la consolidación de la paz.
Actores corruptos y antidemocráticos siguen conspirando para debilitar al gobierno en su misión transformadora.
Algunas instituciones clave continúan cooptadas por actores en la sombra, que han expulsado al exilio a operadores de justicia, defensores de los derechos humanos y líderes sociales que han alzado su voz para desafiar el orden corrupto.
A ellos quiero decirles que estamos trabajando para crear las condiciones que permitan su retorno. Los necesitamos para construir un país para todos.
Mi gobierno cree firmemente que la consolidación de la paz debe estar fundamentada en una democracia participativa e incluyente.
Esto implica abordar de manera efectiva los retos para la democracia y el desarrollo en una sociedad postconflicto, donde el elemento fundamental es involucrar a todos los actores, identificar colectivamente los problemas y construir soluciones sostenibles sobre la base del consenso y el respeto irrestricto de los derechos humanos.
Para avanzar en nuestro camino hacia la paz y el desarrollo en Guatemala, es fundamental adoptar principios de paz como la garantía de la dignidad, la solidaridad y la humildad.
Estos principios no solo sirven como una brújula ética para nuestras acciones y decisiones tanto a nivel individual como colectivo, sino que también son esenciales para construir la confianza y el respeto entre todas las partes involucradas.
Al mantener el enfoque en la dignidad, aseguramos el respeto y valor de cada persona. La solidaridad nos impulsa a trabajar juntos y apoyarnos mutuamente, mientras que la humildad nos permite reconocer nuestras limitaciones y aprender de los demás.
Para consolidar nuestro compromiso con la paz, debemos seguir los principios de fomentar la legitimidad, que en el contexto de la paz se refiere a la aceptación y el reconocimiento de las instituciones, de los liderazgos y de los procesos por parte de la población.
Es crucial que estos sean percibidos como justos, equitativos y representativos de las aspiraciones y necesidades de todas las partes involucradas. Además, es esencial promover el pluralismo y las soluciones integradas.
Estos principios son cruciales ya que incorporan los compromisos y asociaciones prácticas necesarias para fortalecer la paz involucrando a todos los actores en este proceso. El pluralismo asegura la inclusión de diversas voces y perspectivas y las soluciones integradas garantizan enfoques innovadores y colaborativos.
En este marco, en mi gobierno hemos establecido un diálogo nacional con autoridades indígenas de todo el país. Por ello, en esta reunión agradezco la participación de la alcaldesa indígena de Nebaj, Feliciana Herrera, una joven líder indígena que encabezó la lucha de los pueblos indígenas en defensa de la democracia y continúa trabajando estrechamente con el gobierno y con los actores democráticos para construir un mejor país.
Estamos abordando prioridades largamente postergadas y construyendo agendas conjuntas para el desarrollo territorial.
Aunque no podemos reparar 500 años de exclusión en solo cuatro años, estamos trabajando con determinación para institucionalizar espacios de diálogo entre el Estado y los pueblos indígenas.
En esta primera etapa también estamos promoviendo el diálogo con las organizaciones campesinas y con el sector privado en torno a las prioridades nacionales.
Además, estamos realizando esfuerzos explícitos para fortalecer el empoderamiento de las mujeres y avanzar hacia la igualdad de género.
La reciente promoción de la primera mujer como comandante en el Ejército y la aprobación de la política de la mujer militar en la institución, es una demostración clara de la importancia que le damos a este tema.
Mi gobierno está firmemente comprometido con el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática. Reconocemos la relevancia de la prevención para restaurar la confianza entre el Estado y la sociedad y para impulsar un modelo de desarrollo inclusivo y sostenible.
En este sentido, nos enfocamos en la implementación de medidas preventivas para abordar las causas profundas de los conflictos sociales, en lugar de simplemente mitigar sus consecuencias más evidentes.
En el mediano plazo, nos enfocaremos en la construcción de acuerdos nacionales que fomenten consensos en áreas críticas como la salud, la educación, el medio ambiente y el desarrollo sostenible.
Estos acuerdos no solo impulsarán un progreso significativo en nuestro desarrollo, sino que también nos prepararán para abordar los desafíos globales que nos aguardan en el futuro.
El respaldo continuo de la comunidad internacional ha sido fundamental para el avance de Guatemala desde la firma de los Acuerdos de Paz en 1996 y confío, plenamente, en que este apoyo seguirá siendo indispensable y disponible en esta etapa crucial.
Mi gobierno se ha comprometido a trabajar con la comunidad internacional para hacer frente a los desafíos que amenazan el bienestar y la seguridad de la humanidad en su conjunto.
Desde el cambio climático hasta los conflictos y la inestabilidad económica, estos problemas trascienden las fronteras nacionales y requieren una acción colectiva.
Solo mediante la cooperación y la colaboración de las comunidades, podremos abordar los problemas que amenazan la existencia misma de nuestra especie.
Después de unos años de oscuridad, donde administraciones anteriores abusaron del principio de soberanía para justificar desmanes, la comunidad internacional puede contar con Guatemala para fortalecer el multilateralismo.
Como país fundador de la Organización de Naciones Unidas y contribuyente de tropas para operaciones de paz, Guatemala está lista para asumir las tareas necesarias para asegurar que la organización esté a la altura de los desafíos que enfrentamos.
Estamos preparados para aportar a los debates de la “Cumbre del Futuro sobre el Fortalecimiento de la Paz y la Seguridad Humana”. La nueva Agenda para la Paz abordará cuestiones críticas, como la eliminación de las armas nucleares, el fomento de la diplomacia preventiva, la universalidad de la prevención y la necesidad de un enfoque integrado que vincule la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos.
Estas iniciativas pretenden reducir las tensiones geopolíticas actuales y promover la cohesión social y el desarrollo sostenible para mantener la paz.
También es crucial abordar las interrelaciones entre el cambio climático y la seguridad, reconociendo que los impactos del cambio climático exacerban los riesgos de conflicto.
Guatemala es uno de los diez países ambientalmente más vulnerables al cambio climático a nivel mundial. Por ello, estamos convencidos sobre la necesidad de promover soluciones innovadoras que protejan a los más vulnerables y fomenten la justicia climática.
Juntos, podemos hacer frente a estos problemas y construir un mundo más resiliente y equitativo para todos.
Finalmente, estamos listos para contribuir a la revisión de la arquitectura de consolidación de la paz.
Debemos trabajar juntos para asegurar que esta Comisión juegue un rol relevante en el abordaje de los retos globales en materia de paz y seguridad.
En Guatemala, el Fondo de Consolidación de la Paz ha contribuido de manera significativa al avance de las agendas de justicia transicional, estado de derecho y prevención de conflictos.
Confiamos en poder seguir contando con el apoyo del Fondo para avanzar nuestras prioridades en áreas críticas para la consolidación de la paz.
Para finalizar, quiero reafirmar nuestro compromiso con la paz inclusiva y con la gobernabilidad democrática, reconociendo que estos son pilares fundamentales para el desarrollo sostenible y la estabilidad global.
Agradecemos el continuo apoyo de la comunidad internacional a nuestros esfuerzos para avanzar hacia la paz y el desarrollo, y reiteramos nuestra disposición a colaborar estrechamente con las Naciones Unidas para enfrentar los desafíos globales y construir un futuro más equitativo, sostenible y seguro para todos y para todas.
Muchas gracias.
