Agricultores de Chimaltenango captan agua de lluvia en reservorios para enfrentar épocas de sequía
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En respuesta a la variabilidad climática y para mitigar el impacto de las épocas secas en la producción agrícola, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) impulsa una estrategia de almacenamiento de agua para riego, la cual ya es ejecutada en Chimaltenango.
Esta iniciativa se desarrolla mediante el establecimiento de reservorios de agua en parcelas, bajo un sistema hidrológico, el cual está diseñado para optimizar el recurso hídrico en las unidades agrícolas locales.
Este esfuerzo se realiza bajo una alianza de cooperación con el proyecto Altiplano Resiliente, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), entidad encargada de financiar la implementación de estas tecnologías y la infraestructura de los reservorios.
Por su parte, el MAGA asume la tarea de identificar y priorizar a las familias de productores beneficiarias, brindar la asistencia técnica especializada durante el proceso constructivo y realizar el seguimiento agronómico continuo.
Las parcelas que utilizan la referida metodología, integran estos reservorios mecánicos permiten captar y almacenar de forma segura el agua pluvial.
Con esta reserva técnica, los agricultores aseguran un suministro constante para el riego de sus cultivos cuando las lluvias escasean, mejorando la productividad de la tierra, promoviendo prácticas sostenibles y evitando la pérdida de producciones por estrés hídrico.
Actualmente, un total de 31 reservorios se encuentran distribuidos de manera estratégica en terrenos de nueve municipios chimaltecos.
Estas estructuras cuentan con capacidades de almacenamiento que varían desde los 55 hasta los 300 metros cúbicos, dimensiones que se adaptan minuciosamente a la topografía, características del suelo y necesidades hídricas específicas de cada productor.
La transferencia y adopción de este modelo tecnológico fortalece de manera directa la seguridad hídrica de las familias de las zonas rurales de Chimaltenango. Al fomentar el uso eficiente del agua del entorno, estas acciones conjuntas sientan las bases para consolidar una agricultura adaptada al clima, económicamente viable y con alta capacidad de resiliencia ante los desafíos climáticos actuales.
