Alma del Cid Miranda: un legado de ternuras y compromiso en la rehabilitación infantil
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Durante más de tres décadas, una vocación de servicio marcó la diferencia en la vida de cientos de familias, al brindar cuidado, acompañamiento y esperanza a quienes más lo necesitaban, especialmente a niñas y niños en procesos de recuperación.
En el Hospital Infantil de Infectología y Rehabilitación, la enfermera Alma Luz del Cid Miranda, concluyó su ciclo laboral tras 30 años dedicados al área de rehabilitación, donde su labor trascendió la atención médica para convertirse en un apoyo humano constante para pequeños pacientes y sus seres queridos.
A lo largo de su trayectoria, fue testigo de historias de lucha y superación, acompañando a la niñez en cada paso de su recuperación, muchas veces convirtiéndose en una figura de confianza y afecto en momentos difíciles.
Su entrega no solo alivió dolencias físicas, sino que también dio consuelo emocional a familias.
Su trabajo, silencioso pero significativo, deja huella en la institución y en quienes recibieron su cuidado.
Más que una despedida, su retiro representa el cierre de una etapa llena de compromiso y humanidad, que seguirá viva en cada historia que ayudó a transformar.
