Cintia sueña con ser médico y ser parte del Hospital General San Juan de Dios para ayudar a otras personas

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“Recuerdo que cuando tenía 13 años, pensaba que mis hermanos no me querían, que en mi casa tenían preferencias; me sentía fea o pensaba que tal vez estaba gorda,  como que era la oveja fea. La única que siempre me defendió fue mi mamá y hace un año, ella falleció”, relató Cintia Jazmínn Tiul, de 25 años de edad, quien vive en la zona 24.

Cada vez que alguien molestaba a Cintia, ella temblaba, suda e iniciaba a comer hasta sentirse llena y luego a vomitar.  Esto lo hacía cada vez que comía,  también cuando tomaba agua, porque pensaba que iba a engordar.

Es importante que los jóvenes eviten dañar su cuerpo con la anorexia a Cintia se le cayó el pelo, los dientes,  las uñas, la piel reseca con escamas, se puso de color amarilla y estuvo deshidratada.

“Hace 2 años, salí a comprar pan, me desmayé, ya no tenía signos vitales cuando desperté. Una semana después me encontraba en el Hospital General San Juan de Dios; ahí estuve en coma esos días. Recibí ayuda de médicos, nutricionistas y psicólogos, por lo que permanecí 3 meses internada”, relató Cintia.

Después de 13 años Cintia continúa luchando sola, por salir adelante y dejar atrás la enfermedad de la anorexia. Hoy tiene muchos sueños por cumplir, entre ellos estudiar medicina, para poder trabajar y ser parte del Hospital General San Juan de Dios y ayudar a otras personas, así como la ayudaron a ella.

“Cuando estuve internada, todos fueron grandes profesionales, ángeles, me demostraron su cariño, la Dra. Torres,  me regaló una Biblia, las psicólogas siempre me brindaron su amistad y cariño, por ello, hoy les agradezco a todas esas personas que me han apoyado en este largo camino que sigo recorriendo”, finalizó Cintia.

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