Conversatorio sobre la Marimba de Tecomates acercó al público a las raíces guatemaltecas

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Nuestra historia sonora cobró relevancia el pasado 1 de marzo en el Teatro de Cámara «Hugo Carrillo» del Centro Cultural «Miguel Ángel Asturias». El conversatorio dedicado a la marimba de tecomates permitió a los asistentes realizar un viaje al pasado para profundizar en los orígenes de nuestro instrumento nacional.

René Argueta, director de la Marimba Guatemala del Ballet Moderno y Folklórico, dirigió el diálogo que exploró la temporalidad, materiales y el rango musical de esta variante ancestral. A la mesa se sumaron las valiosas perspectivas de los panelistas Amauri Ángel, Antonio Flores, Manuel Tecum y Álvaro Méndez, quienes aportaron una visión integral sobre la evolución de este Instrumento Nacional.

Un fruto de excelencia

También se tuvo la presencia del maestro Marco Antonio Flores, quien además de ser un fabricante experto. Flores es un guía espiritual maya, quien compartió un detalle simbólico: él mismo cultiva en su hogar las plantaciones de tecomate y cuida con amor la tierra que da la materia prima para la elaboración de este instrumento.

Durante el conversatorio se destacó que la marimba de tecomates es una pieza fundamental en nuestra identidad. A diferencia de la marimba doble o cromática guatemalteca, esta se distingue por sus resonadores naturales: los tecomates —frutos de la planta, Lagenaria siceraria—.

Estos elementos, cuidadosamente seleccionados por su tamaño y forma, son los responsables de proporcionar esa sonoridad rústica, profunda y única que evoca los paisajes de la Guatemala prehispánica y colonial.

El hormigo

Asimismo, se abordó la complejidad de su fabricación, mencionando el uso de maderas como el hormigo para las teclas, y la importancia de la membrana de tripa de cerdo que genera el característico «charleo».

Además, se discutió que este instrumento no solo debe estar exhibido en los museos, porque su espíritu está vivo y requiere de intérpretes que comprendan su técnica específica, la cual difiere en ejecución y sensibilidad de las marimbas de doble teclado.

Al finalizar, el maestro Méndez ejecutó una pieza musical en la marimba de tecomate con el acompañamiento coreográfico de las bailarinas del BMYF, como una representación de las costumbres ancestrales.

Este evento concluyó con la exhortación sobre la importancia de la salvaguarda de estos conocimientos. Los panelistas coincidieron en que: comprender la marimba de tecomates es entender el ADN de nuestra música. Este tipo de espacios son vitales para que las nuevas generaciones reconozcan el sonido del hormigo y tecomate, base de nuestra sonoridad nacional.

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