Cuartos fríos de última tecnología mejoran la alimentación en el Hospital Infantil de Infectología
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En un esfuerzo por mejorar la calidad de la alimentación que reciben los pacientes más pequeños, el Hospital Infantil de Infectología y Rehabilitación ha implementado una importante mejora en su área de cocina, con la instalación de tres cuartos fríos de última tecnología.
Después de 35 años sin una actualización en esta área, estos nuevos cuartos cuentan con sensores avanzados de alarma, temperatura y luz, además de un tablero de control que regula de manera precisa la temperatura. La inversión, de Q69,000 por cada cuarto frío, es una clara apuesta por mejorar la atención y el resguardo de los alimentos destinados a los pequeños pacientes.
El Dr. Iván de León Rivadeneira, director del hospital, explicó que no solo brindan atención a los pacientes, sino que también proporciona alojamiento conjunto para las madres de las niñas y niños, a quienes se les ofrece alimentación, así como al personal salubrista que está de turno, por lo que cada día se preparan aproximadamente 390 raciones. Esta renovación es un gran logro, ya que permitirá conservar los alimentos por más tiempo y ofrecer una nutrición de mejor calidad.
Mardy Orozco, jefa del departamento de nutrición, compartió la importancia de esta mejora: "Con los cuartos fríos anteriores teníamos mucho deterioro de los alimentos, especialmente frutas y verduras. Ahora, vamos a brindar una alimentación de mejor calidad, manteniendo una vida útil más prolongada para los alimentos y se podrá asegurar que las frutas y verduras sean frescas, mejorando considerablemente las dietas de los niños".
Los nuevos cuartos fríos permitirán, además, una clasificación adecuada de los alimentos, separando frutas y verduras, carnes y lácteos, lo que reducirá el riesgo de contaminación cruzada. Este avance es fundamental para mantener la seguridad alimentaria dentro del hospital.
Con estas acciones, el Ministerio de Salud reafirma su compromiso de mejorar el sistema de salud, ofreciendo atención de calidad, especialmente a los pacientes más vulnerables: los niños y niñas de Guatemala. Esta inversión no solo representa un avance tecnológico, sino también un paso firme hacia la protección de la salud y el bienestar de los más pequeños.
