Cuidar de su papá en la enfermedad despertó en Floridalma de León la vocación como salubrista
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Floridalma de León cumplirá 37 años de servicio en el sistema de salud pública. Atender a los más necesitados no fue solo una elección profesional, sino una necesidad que nació en su propio hogar.
"Mi papá se enfermaba y no había quien lo inyectara. Dije: 'Aquí como que necesitamos de alguien que pueda inyectar'. y decidí estudiar para auxiliar de enfermería en Mazatenango".
Para de León, la enfermería es más que un trabajo, "es una profesión que requiere pasión, paciencia y, sobre todo, buen trato al paciente". Esto se refleja en su compromiso y vocación, pues destaca que servir en las comunidades, sin ningún interés, "es para mejorar la salud de cada uno que necesite de nosotros".
De León inició su trabajo salubrista en 1988 en Nueva Concepción, Escuintla, pasando por Nuevo Progreso, Guastatoya, en la aldea Guadalupe, Génova Costa Cuca y, desde hace 25 años, en Flores Costa Cuca, Quetzaltenango.
Su aporte a la salud y el bienestar para quienes más lo necesitan, resultado de un acto de cuidado y atención que nació desde su casa, durante casi cuarenta años ha guiado su trabajo en el Ministerio de Salud.
