Doña Elida cierra un capítulo de entrega y amor en el Hospital de San Marcos tras dos décadas de servicio

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El día que doña Elida de León nunca imaginó, finalmente llegó. Apenas cruzó la puerta del hospital y fue recibida con mariachis, abrazos y lágrimas compartidas. Mientras los mariachis resonaban en el aire y las manos de sus compañeros aplaudían, las primeras lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas. Este era su último día después de más de 21 años de entrega y amor al servicio de los pacientes del Hospital Nacional de San Marcos “Dr. Moisés Villagrán Mazariegos".

Durante más de dos décadas, doña Elida no solo trabajó entre ollas y sartenes; con cada comida preparada, alimentó cuerpos y también corazones. Su labor en la cocina del hospital, ayudando a preparar más de 2,600 raciones de comida por semana, fue mucho más que una tarea diaria. Fue un acto constante de amor, sabiendo que cada plato que servía contribuía a la recuperación de aquellos que más lo necesitaban. 

"Doña Elida inicia una nueva etapa en su vida, y aunque nos embarga la tristeza de verla partir, también sentimos alegría por ella", comentó Roliberto Mendoza, de recursos humanos del hospital. "El trabajo es esencial para llevar el sustento a casa, pero también lo es descansar, disfrutar de la familia y recoger los frutos de tantos años de esfuerzo", agregó.

Sus compañeras, quienes fueron testigos de su dedicación inquebrantable, también compartieron su tristeza y agradecimiento. “Han sido 21 años de compartir, de crecer juntas. Me siento profundamente agradecida por el cariño y el apoyo de cada uno de ustedes. Siempre los llevaré en mi corazón”, expresó doña Elida, visiblemente emocionada, mientras secaba sus lágrimas.

El Hospital Nacional de San Marcos despide con gratitud a una mujer cuyo trabajo no solo alimentó cuerpos, sino también almas. Le deseamos a doña Elida todo lo mejor en esta nueva etapa de su vida. Gracias por tantos años de dedicación.

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