El esfuerzo incansable para vacunar a una población renuente

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En kioscos informativos, perifoneo en unidades móviles y visitas domiciliares son algunas de las acciones que Heydi ha sumado a su labor como salubrista, desde que inició la pandemia por COVID-19, con lo cual además de vacunar debe sensibilizar e informar a la población del municipio de Concepción, Sololá, para que acepten vacunarse y así evitar la gravedad en caso de ser contagiados por esta enfermedad. 


Heydi forma parte del personal que labora en el distrito número 1 de Sololá del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social -MSPAS-. Ella además de vacunar promocionó las medidas de bioseguridad para evitar contagios en las comunidades, fomentando hábitos higiénicos en el hogar para disminuir la propagación del virus.


Este trabajo no fue nada sencillo pues las distancias eran un factor importante a tomar en cuenta en la planificación de los recorridos; sin embargo, esta no sería el desafío más grande al que se enfrentaría, pues luego de meses de incansables acciones Guatemala anunció la implementación del Plan Nacional de Vacunación contra COVID-19.


A unos días de haber iniciado la promoción y divulgación de la información respecto a la importancia y beneficios de este biológico, la población de Concepción  presentó comportamientos renuentes a la vacuna contra esta enfermedad por lo que se decidió intensificar las acciones informativas y adaptar  el mensaje para lograr una comunicación asertiva. 


“Supimos que sería un desafío pues desde que se anunciaron las medidas preventivas ante el COVID-19, los pobladores se negaban a utilizar la mascarilla.  De  30 casas que visitábamos solo administrábamos una o dos vacunas. Salíamos muy temprano del puesto de salud y volvíamos ya tarde y con pocos resultados. Lamentablemente esto no cambió con el tiempo, aún con todos los esfuerzos”, comenta Heydi.


Las jornadas laborales se extendieron debido a la dimensión territorial y bajo el sol o la lluvia, durante muchos kilómetros se recorrieron los poblados con la vacuna en mano, pero los resultados seguían siendo negativos.  “Algunas personas soltaban a sus perros para que nos retiráramos del lugar; otros nos insultaban o amenazaban con machetes en mano. Muchos de ellos entre gritos decían que el COVID-19 era una mentira y que la vacuna también lo era.” Indicó la salubrista. 


Heydi también relata que muchos líderes comunitarios convocaban asambleas para decirle a los pobladores que la vacuna era un arma para acabar rápidamente con sus vidas. Así también infundían temor con historias falsas de mujeres que ya no pudieron quedar embarazadas luego de ser inmunizadas, personas que aparecían con mutaciones físicas o incluso con el sello de la bestia. Todo esto provocó el rechazo, no solo de la vacuna contra COVID-19, sino de otros servicios de la Cartera que se encuentran asociados a la vacunación. 
A pesar de todas las amenazas que el personal de salud ha recibido, continúan comprometidos con la salud de la población y siguen realizando diversas estrategias  para promocionar la vacunación contra el COVID-19. Actualmente se encuentran en coordinaciones con el Ministerio de Educación y Cooperativas para que difundan las actividades informativas y de inmunización. 
“No nos rendimos; continuaremos trabajando de forma positiva todos los días para reducir el impacto de la pandemia en los pobladores del municipio de Concepción.”, finalizó la salubrista.

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