El Hospital Roosevelt premia la vocación y compromiso de su personal en su 70 aniversario
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Como parte de las actividades conmemorativas por su 70 aniversario, el Hospital Roosevelt llevó a cabo la entrega de la máxima distinción institucional “Espíritu Rooseveliano”, un reconocimiento que exalta la trayectoria y compromiso de su personal en la atención a los pacientes.
Este acto estuvo encabezado por el ministro de Salud, doctor Joaquin Barnoya, la viceministra de Hospitales, María del Rosario Orozco, la directora del Roosevelt, doctora Johana Samayoa, personal del centro asistencial e invitados especiales.
Ante ello, 75 colaboradores fueron homenajeados por su invaluable aporte al funcionamiento del hospital, gracias a sus años de servicio. Se destacó que cada uno de ellos representa el espíritu de vocación, responsabilidad y humanidad que ha caracterizado al Roosevelt desde su fundación.
El ministro Barnoya hizo especial énfasis que detrás de los más de 40 departamentos que conforman esta institución, aparte de la atención clínica, hay equipos que desarrollan funciones en áreas como administración, mantenimiento e intendencia, entre otros, por lo que extendió su reconocimiento a su labor.
“No habrá ciencia si no hay humanidad ni solidaridad. Y estas dos últimas palabras: solidaridad y humanidad, es donde probablemente está la mayor labor que todo el personal del Hospital Roosevelt entrega a Guatemala”, agregó el titular de la cartera de Salud.
Durante este acto, la doctora Johana Samayoa recordó que este centro asistencial la recibió desde estudiante, avanzando como profesional y ahora representando a la institución como directora.
En ese sentido, reiteró el agradecimiento a toda la familia rooseveliana por sus grandes aportes para la atención de la población que requiere de servicios especializados.
Aparte del 70 aniversario, se celebró las vidas que se han cuidado, salvado y los tratamientos exitosos realizados gracias a la vocación de cada uno de sus colaboradores. La actividad no solo fue un reconocimiento, es el testimonio de una trayectoria de compromiso inquebrantable y la prueba de la nobleza de su vocación.
