«El Patito Feo» cautiva a estudiantes con un mensaje de inclusión y amor propio
La Escuela Nacional de Arte Dramático «Carlos Figueroa Juárez» (ENAD) se apoderó el 22 de julio del Teatro de Cámara «Hugo Carrillo» del Centro Cultural «Miguel Ángel Asturias» con una nueva temporada de la obra «El Patito Feo».
Con sala llena, 300 alumnas y alumnos de la Escuela Oficial República de Haití y de la Escuela «15 de Septiembre» disfrutaron de una adaptación fresca, divertida y reflexiva de este clásico cuento.
Un elenco que transmite un importante mensaje
La historia presenta a un patito muy particular: de plumaje gris, usa anteojos y es constantemente señalado por ser diferente. Sin embargo, su viaje de autodescubrimiento está acompañado por personajes que conquistaron al público estudiantil, entre ellos la sabia señora Luna, quien le enseña al protagonista que no tiene nada de malo ser diferente.
La obra rompe estigmas a través del humor e introduce a personajes como un carismático cocodrilo cineasta, dueño de la productora «Cocovisión», quien, para sorpresa de todos, revela ser estrictamente vegetariano y busca a su nueva estrella para la película «La agonía de la selva». A este desfile de personajes se suman las mariposas, el maestro Tortuga, la ardilla, los diligentes zompopos, la perica, Mamá Pata y la inigualable Gansa Operática.

La magia de la improvisación con el público infantil
Hacer teatro para niñas y niños representa un reto que los estudiantes de la ENAD dominan con maestría. Durante la función, la interacción con el público es constante. Las reacciones espontáneas de los pequeños, quienes no dudan en gritar los colores de los personajes o en rechazar el título de la película propuesto por el carismático cocodrilo, «Tarántulas asesinas», obligan al elenco a mantener una agilidad mental impecable.
Las y los graduandos, quienes pronto culminarán su formación en la escuela, compartieron lo divertido y desafiante que resulta presentar estas funciones en el Teatro de Cámara. Desde golpes accidentales en escena que terminaron convirtiéndose en momentos de humor, hasta utilizar los grandes picos de sus vestuarios para ocultar las risas provocadas por las ocurrencias de sus propios compañeros, el elenco demostró que la verdadera magia del teatro radica en el compañerismo y en la capacidad de resolver cualquier situación sobre el escenario.
Al final, la transformación del patito en un hermoso cisne no solo constituye un recurso visual impactante, sino también un recordatorio de que el amor propio y la aceptación son valores fundamentales que todos debemos cultivar.

