Elsa Pangan es una salubrista con 42 años de servicio destacada por su labor comunitaria en Cubulco

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La sonrisa que se refleja en el rostro de Elsa Pangan Hernández conecta con la humanidad y el amor al prójimo. La emoción con la que cuenta su historia profesional como auxiliar de enfermería durante 42 años, hace que mantenga intactos esos momentos de gran trascendencia que le permitieron contribuir en la construcción de la salud en comunidades de Cubulco, Baja Verapaz. 

Destaca que ha pensado y "re pensado" en retirarse de esta noble profesión. Sin embargo, en cada frase expresada está un nuevo aire de seguir contribuyendo al bienestar de las familias bajaverapacenses. 

Todo lo anterior se debe a que las energías y el deseo de servir al necesitado están intactos, tal cual desde sus inicios en los años 80. Con gran esfuerzo pasó de sexto primaria a avanzar los básicos y diversificado, hasta que se le abrieron las puertas con una beca en el Instituto de Adiestramiento para Personal de Salud -IDAPS-.

"Yo le digo a mis hijos que de la nada no sabía a qué me iba a meter. Fui por la beca y gracias a Dios salí", destaca seño Elsa muy emocionada, un ejemplo para sus compañeros de trabajo y para su misma familia. 

Ya superadas las barreras de la preparación profesional vinieron otros desafíos en esos años 80 como el cólera y las vidas que cobró en comunidades lejanas de Cubulco. Pese a los riesgos "tomábamos acciones, son cosas que a veces uno dice: '¿Por qué lo hice?, sin temor a nada", recuerda.

No solo los riesgos de vida fueron enfrentarse a enfermedades serias de esos tiempos, también los peligros que pasó junto a sus compañeros para acercar los servicios. "Todavía comentamos con mi jefe que éramos auxiliares de enfermería en Cubulco, sobre las salidas y coberturas a las tres o cuatro de la mañana, se cruzaba el Río Grande y se llegaba a las aldeas que quedaban a cuatro o cinco horas de camino".

Hoy en día menciona que los avances en el tema de salud han sido importantes, por lo que invita a las personas a acercarse a los servicios para ser atendidos. "Hay accesibilidad a los servicios, en todas las comunidades hay un puesto para atender. La salud es muy importante y no hay que dejar que se mueran los pacientes, especialmente los adultos mayores, ahora hay más facilidad para acudir a los servicios", comenta. 

Actualmente, seño Elsa es abuela de dos nietos. Su recorrido la hace ser un verdadero rostro de la salud que ha vivido para servir. 

Resalta: "A mí me gusta mi trabajo. Yo creo que por ese motivo estoy aquí. Pienso y repienso retirarme, pero si Dios me da la oportunidad este será mi último año de servir y creo que voy a poder descansar".

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