¿Estamos preparados para un terremoto de gran magnitud como el de 1976?

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Guatemala, 9 de abril de 2026. Cincuenta años después del terremoto de 1976, ¿cómo reaccionaríamos institucionalmente ante un evento sísmico de gran magnitud o emergencia a nivel nacional? Más aún, ¿estamos mejor preparados como país para responder adecuadamente?

En busca de respuestas a esas y otras interrogantes, la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (SEGEPLAN) realizó un evento en el que expertos de distintas instituciones presentaron informes, análisis y escenarios que llevan a la conclusión de que, al igual que en 1976, el país no está preparado para afrontar una catástrofe de esa magnitud. Incluso, pareciera que las condiciones actuales son peores.

Como lo resumió el titular de la SEGEPLAN, Carlos Mendoza, “evidentemente como país no estamos preparados para un evento así: no tenemos la cultura de prevención, las herramientas, los escenarios ni los protocolos adecuados”.

Para analizar escenarios a futuro, la SEGEPLAN ha empezado un proceso de capacitación con este evento, con base en su rol institucional de ente planificador, asimismo, fortalecer temas como el ordenamiento territorial.

Para el efecto, en el evento se abordaron temas como: Terremoto de 1976, lo que sucedió y lo que los datos nos muestran; Guatemala, 50 años después del terremoto: cuando el riesgo no es natural, sino territorial; Análisis prospectivo: Preparación para reducir el impacto social y económico de los terremotos; Mapas que transforman: Información georreferenciada de asentamientos para ciudades más seguras y Lecciones aprendidas del Simulacro Nacional por Sismo 2026.

El subsecretario de Inversión para el Desarrollo, Enrique Maldonado, al hacer un análisis sobre la magnitud humana y social del terremoto de 1976, expuso cifras de muertos, heridos, afectados en sus bienes y servicios básicos como salud, educación, abastecimiento de agua, energía y movilidad. “Esto no solo desde una perspectiva histórica, sino como un ejercicio necesario para prepararnos ante un evento similar en el futuro”, indicó.

Algunos datos clave reflejan la dimensión del impacto: 23,000 fallecidos, 77,000 heridos, 1.2 millones de personas sin hogar, 1 de cada 5 guatemaltecos afectados y 222,000 viviendas destruidas. El déficit habitacional pasó de 300,000 a 500,000 viviendas en un año.

Maldonado se refirió luego a las debilidades estructurales actuales, señalando que persisten grandes brechas en vivienda (déficit actual de 2.5 millones), agua potable (4 millones de personas sin acceso), drenajes (2 millones de viviendas sin conexión), electricidad (500,000 viviendas sin servicio), infraestructura vulnerable en áreas urbanas marginales, sistema de salud insuficiente y desactualizado, y falta de censo reciente de infraestructura escolar.

Como consecuencia, si el país enfrentara un evento similar, los impactos podrían ser iguales o peores debido a factores como el crecimiento poblacional, déficit de infraestructura y limitaciones en servicios básicos Ante esta perspectiva, el subsecretario destacó la necesidad de fortalecer la inversión pública, priorizar infraestructura resiliente, mejorar sistemas de respuesta y prevención, así como la necesidad de planificación estratégica ante desastres.

Ordenamiento territorial

El investigador Jean Roch Lebeau, por su parte, destacó que el riesgo no es natural, sino territorial, señalando que la Guatemala de hoy es mucho más vulnerable. En consecuencia, se refirió a la importancia de la planificación y el ordenamiento territorial, en el contexto de un país con alta vulnerabilidad, indicando que el ordenamiento territorial debe verse como una política de seguridad. “Regular el territorio no es un requisito administrativo, es decidir anticipadamente donde se expone la vida y donde se protege”, señaló.  

Mientras tanto, Ernesto Paiz y Raúl Salguero, especialistas en Reducción del Riesgo a Desastres, presentaron el proyecto PREPARE, implementado por Miyamoto International y Global Communities, que generó productos como un modelo de riesgo sísmico de 25 km2 de la Ciudad de Guatemala, el cual estima cuántas estructuras podrían colapsar en ese espacio, cuántos fallecidos, heridos y rescatados podría haber. Esto permite tener parámetros para la planificación, tanto para adoptar medidas de prevención como de preparación.   

Antonio Palencia, director de la Unidad para el Desarrollo de Vivienda Popular (Udevipo) del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV), expuso acerca de las iniciativas que tiene esa institución sobre desarrollo urbano y vivienda, como la estrategia de desarrollo de vivienda que debería existir en el país.

Asimismo, mostró los avances en la implementación de la Política de Mejoramiento Integral de Barrios, el Registro de asentamientos informales, la Política Nacional de Desarrollo Urbano y Vivienda, la Política Nacional de Vivienda y Asentamientos Humanos y el Código de construcción. “Nosotros consideramos que estos elementos son muy importantes para la discusión acerca de la gestión de riesgos ante algún suceso que pueda acontecer en nuestro país”, comentó.

Diana Osorio, directora de Planificación Territorial, de SEGEPLAN, explicó que el objetivo de este evento fue escuchar a expertos que desde la data, evidencia y estudios académicos y de campo, pueden ayudar a tomar las mejores decisiones y a prepararse ante lo que puede venir.

Finalmente, Francisco Ericastilla, coordinador de la Brigada de Atención de Emergencias comentó que este evento contribuyó a identificar necesidades de prevención de riesgo de desastres en la planificación y programación que realiza la Secretaría.

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