Guatemala zarpa hacia el futuro con una alianza histórica que modernizará puertos del país
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Por primera vez, Gobierno, sector privado y Estados Unidos se embarcan en una alianza estratégica para transformar la infraestructura portuaria guatemalteca con la misión de convertir a los puertos del Atlántico y Pacífico en motores de desarrollo económico.
En el marco del “República Summit Infraestructura 2025: Puertos para el desarrollo”, el viceministro de Transportes, Fernando Suriano, remarcó que la modernización del sistema portuario nacional no es solo una prioridad, sino una oportunidad histórica para cambiar el rumbo logístico, comercial y económico del país.
Durante el evento se oficializó una inédita alianza tripartita entre el Gobierno de Guatemala, el sector privado y Estados Unidos, orientada a fortalecer las capacidades de los puertos nacionales con base en tres pilares: transparencia, inversión y confianza mutua. El acuerdo apunta a modernizar los puertos para dinamizar el comercio exterior, atraer inversión y generar empleo sostenible.
“Debemos pensar a futuro y contar con un marco jurídico que nos permita trascender de aquí a 50 años”, afirmó Suriano, quien instó a acelerar una legislación moderna que le permita al país adoptar modelos portuarios más competitivos.
En la actualidad, Guatemala cuenta con tres puertos activos siendo estos la Empresa Portuaria Quetzal (EPQ) en el Pacífico, y Santo Tomás de Castilla y Puerto Barrios en el Atlántico. También figura el puerto de Champerico, aunque momentáneamente se encuentra fuera de operaciones.
Entre los proyectos más ambiciosos presentados por EPQ destaca la ampliación de muelles, de uno existente a cuatro adicionales, en el puerto de San José, así como el análisis para la construcción de un puerto en mar abierto en la misma zona, en coordinación entre el Ministerio de Defensa de Guatemala y autoridades de EE. UU.
A corto plazo, se está trabajando en la ampliación de contratos bajo el modelo de gestión directa con el sector privado, un mecanismo poco conocido pero vigente en la ley, que permitiría nuevas inversiones en 12 a 18 meses. Según Suriano, estas acciones no resolverán todos los problemas estructurales, pero sí aliviarán la saturación operativa actual.
El desafío es claro, Guatemala no puede perder esta ventana única para catapultarse hacia un modelo logístico del siglo XXI. Empresarios, autoridades y aliados internacionales coinciden de que es el momento de invertir, construir y navegar juntos hacia un desarrollo portuario sostenible.
