IMPULSANDO EL ABORDAJE PSICOSOCIAL EN LA GESTIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES

Más allá de los daños materiales que pueden ocasionar las emergencias y los desastres, miles de personas enfrentan impactos emocionales y sociales que influyen en su proceso de recuperación. Con el objetivo de fortalecer la atención integral a la población, la Secretaría Ejecutiva de la CONRED realizó el taller de revisión del Protocolo Nacional de Abordaje Psicosocial en la Gestión para la Reducción del Riesgo de Desastres, un espacio de diálogo y construcción técnica que reunió a representantes de instituciones públicas, organizaciones y especialistas vinculados a la gestión del riesgo.

Durante la actividad fueron presentados los resultados del proceso consultivo y de investigación que permitió recopilar experiencias sobre el abordaje psicosocial en Guatemala, así como herramientas y lineamientos relacionados con la salud mental y el apoyo psicosocial en situaciones de emergencia. La propuesta del protocolo busca orientar la organización de los sectores involucrados, establecer funciones claras y fortalecer las rutas de atención dirigidas a las personas, familias y comunidades afectadas.

Como parte de la jornada, los participantes desarrollaron mesas de trabajo para analizar escenarios, revisar metodologías y formular recomendaciones que contribuyan al fortalecimiento del documento. Este proceso incorpora los aportes de instituciones del Estado, academia, organizaciones de la sociedad civil, comunidades organizadas y otros actores que participan en la gestión para la reducción del riesgo de desastres a nivel nacional.

La elaboración de este protocolo responde a la necesidad de contar con lineamientos que integren el enfoque psicosocial en las distintas etapas de la gestión del riesgo, promoviendo una mejor coordinación interinstitucional y una atención más efectiva para la población. Además, se alinea con las prioridades del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres 2015-2030, que promueve el fortalecimiento de la resiliencia de las personas y comunidades mediante enfoques integrales que consideren los impactos humanos, sociales y de salud derivados de los desastres.

De esta manera, el protocolo busca fortalecer las capacidades técnicas y operativas de los sectores involucrados, contribuyendo a la construcción de comunidades más resilientes ante futuras emergencias y desastres.

¡La prevención es tarea de todos!

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