La actividad física es una herramienta preventiva ante enfermedades no transmisibles

Incluye

La inactividad física es un importante factor de riesgo de mortalidad a nivel mundial, que contribuye al aumento de casos de sobrepeso y obesidad en menores de edad o personas en la edad adulta por lo que el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social motiva a la población a mantener una rutina de ejercicios y actividad física periódica. 


Según la Organización Mundial de la Salud -OMS-  1 de cada 4 adultos no alcanza los niveles de actividad física recomendados por los expertos, lo que incrementa el  riesgo de muerte entre un 20% y un 30%, en comparación con las personas que alcanzan un nivel suficiente de actividad física.


La primera infancia es un período de desarrollo físico y cognitivo que representa una etapa realmente importante en el desarrollo de un individuo, pues es aquí donde se forman los hábitos y el ser humano se encuentra aún abierto al cambio o adaptaciones; por esta razón los padres deben informarse correctamente respecto a los planes alimenticios y nutricionales que el niño necesita no solo en esta etapa sino el resto de su vida. Es así como se educará al niño o niña a elegir adecuadamente sus alimentos y se inculcará una cultura de actividad física disciplinada. 


De acuerdo con los profesionales de la salud si la población cumpliera con las indicaciones brindadas sería posible evitar hasta 5 millones de fallecimientos al año a causa de la inactividad o sedentarismo; sin embargo, más del 80 por ciento de los adolescentes del mundo tienen un nivel insuficiente de movilización lo que es un dato preocupante para los sistemas de salud.


Adquirir este tipo de hábitos desde corta edad, ayuda a prevenir y controlar las enfermedades no transmisibles como las afecciones cardíacas, la diabetes, hipertensión e incluso enfermedades respiratorias. Una buena alimentación y los niveles adecuados de movilización también ayudan a  mantener un peso corporal saludable contribuyendo a mejorar la salud mental y calidad de vida de un ser humano. 


Muchos organismos internacionales rectores de la salud recomiendan, previo a iniciar un plan de actividad física, informarse detalladamente sobre el nivel de actividad física necesario para gozar de buena salud, según grupos de edad y grupos de población específicos; por ejemplo, para los jóvenes y adolescentes los profesionales creen favorable dedicar al menos un promedio de 60 minutos al día a actividades físicas moderadas a intensas, principalmente aeróbicas, a lo largo de la semana. 


En el caso de adultos mayores de 18 años, hasta los 64 años se establece que deberían realizar actividades físicas aeróbicas moderadas entre  150 a 300 minutos a lo largo de la semana o bien aeróbicas intensas durante al menos 75 a 150 minutos, concentrándose en el fortalecimiento muscular. 


Cumplir con las indicaciones de tiempos puede ayudar a reducir los efectos perjudiciales de los comportamientos más sedentarios en la salud y es un hábito que todos deben de poner en práctica para mejorar sus condiciones de vida y el estado de su salud.

DESCARGAR ARCHIVOS (XLS y/o CSV)
FOTOGRAFÍAS