La atención de un parto inesperado que marcó la vocación de Luz María Soto
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A Luz María Soto el destino le tenía preparada una misión especial. Recién daba sus primeros pasos como promotora de salud en la Clínica Periférica Paraíso II, zona 18, cuando un hecho inesperado marcó su camino como salubrista.
Todo indicaba que no sería solo promotora, sino que su vocación de servicio iría más allá. Parecía un día normal en su casa haciendo actividades cotidianas, pero todo cambió cuando en frente de la puerta de su domicilio un parto de emergencia se hacía presente.
La valentía y el deseo del buen servir fueron elementos vitales para que Luz María tomara la decisión de dar asistencia a la madre que, en plena vía pública, con dolores y susto, pedía auxilio para que su bebé viera la luz de este mundo.
Gracias al deseo del buen servir logró dar la asistencia correspondiente. Fue en ese momento que notó que apoyar a los que más lo necesitan implicaba profesionalizarse. Con gran esfuerzo logró prepararse como auxiliar de enfermería.
Han pasado 12 años desde el inicio de este camino en la salud pública. Ahora, Luz María brinda atención en el Centro de Salud de San Rafael, zona 18.
Gracia a su superación académica le ha permitido no solo crecer profesional mente, sino también impulsar la prevención y la educación en salud.
Hoy, su labor va más allá de las paredes del centro de salud: recorre barrios y asentamientos, sube y baja gradas sin importar las distancias, llevando vacunación, control nutricional y atención a quienes más lo necesitan. "Estamos para servir. Como salubristas, nuestra misión es salvar vidas y demostrar calidad humana en cada acción", expresa con orgullo, siendo un verdadero rostro de la salud.
