La meningitis: una amenaza silencionsa que afecta principalmente a los más pequeños
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La meningitis es una enfermedad que afecta las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Esta condición puede ser causada por diferentes razones, principalmente virus y bacterias como el neumococo, meningococo y la influenza tipo B, aunque en casos menos frecuentes también pueden intervenir hongos y parásitos.
La meningitis tiene varios factores de riesgo, siendo la edad uno de los más determinantes. Los recién nacidos y lactantes tienen una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad, ya que su sistema inmunológico es más vulnerable.
Otros factores de riesgo incluyen el hacinamiento, como ocurre en las guarderías, y condiciones que afectan el sistema inmunitario, como el VIH o la asplenia (personas sin bazo). También se debe considerar a quienes presentan malformaciones congénitas o han sufrido traumas craneales.
“Al inicio de la meningitis, los síntomas son fiebre y malestar general, que pueden confundirse con problemas gastrointestinales o respiratorios. A medida que avanza la enfermedad, los síntomas se vuelven más específicos.”, explicó Jennifer Aguirre, del Componente Neonatal del Programa Nacional de Salud Reproductiva, del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social –MSPAS-.
La profesional agregó que en los niños más pequeños, los signos más comunes incluyen vómitos, diarrea, irritabilidad, somnolencia excesiva y pérdida de apetito. En los niños mayores, el dolor de cabeza, rigidez en el cuello y fiebre son más frecuentes.
Este padecimiento puede dejar secuelas a largo plazo, especialmente en su forma bacteriana. Entre las complicaciones más comunes se encuentran la sordera, retrasos en el desarrollo del lenguaje, crisis convulsivas y alteraciones visuales.
Para obtener un diagnóstico, se necesita realizar una serie de exámenes, como análisis de sangre y pruebas en el líquido cefalorraquídeo, que se obtiene mediante una punción en la parte baja de la espalda.
El tratamiento de esta enfermedad se lleva a cabo en un entorno hospitalario, ya que requiere monitoreo constante y tratamiento dirigido al microorganismo que se considera que causa la meningitis. En algunos casos, los pacientes pueden necesitar atención en unidades de cuidados intensivos.
“Una de las medidas más efectivas para prevenir la meningitis es la vacunación. En el esquema nacional de inmunizaciones, se incluyen la vacuna pentavalente y contra neumococo que previene la meningitis causada por bacterias”, indicó Aguirre.
El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social continúa trabajando para fortalecer la prevención, diagnóstico y tratamiento de la meningitis, protegiendo así la salud de la población guatemalteca.
