La vacunación es la principal herramienta para prevenir complicaciones por sarampión, destaca especialista
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El sarampión es una enfermedad viral aguda que, gracias a la vacunación, estuvo controlada en Guatemala durante casi 30 años. Sin embargo, en la actualidad los equipos de salud han intensificado las acciones de vigilancia epidemiológica ante el registro de casos.
De acuerdo con el médico internista e infectólogo Estuardo Tercero, miembro de la Asociación Guatemalteca de Enfermedades Infecciosas, el sarampión ha tenido tres etapas importantes en la historia.
La primera ocurrió antes de la existencia de la vacuna, cuando era común que la mayoría de los niños padecieran esta enfermedad.
La segunda etapa inició en la década de 1960, con el desarrollo de la vacuna y las campañas masivas de inmunización, lo que permitió casi erradicar el virus a nivel mundial.
En Guatemala, gracias a esos esfuerzos, no se registraron casos desde 1997 y el país fue declarado libre de sarampión.
No obstante, el especialista explicó que la tercera etapa es la que se observa actualmente, caracterizada por la reaparición del virus debido a que existe una población que no fue vacunada o que no completó su esquema, especialmente adultos entre 25 y 35 años.
Actualmente, el esquema de vacunación contra el sarampión consta de dos dosis de la vacuna triple viral SPR (sarampión, paperas y rubéola), aplicadas a los 12 meses y la segunda a los 18 meses.
En el caso de los adultos que no recuerdan haber sido vacunados, se recomienda aplicar dos dosis con un intervalo de 30 días.
Según el especialista, la vacuna es segura, tiene más de 60 años de uso y no causa otras enfermedades.
“No se trata de generar miedo, sino de prevenir. Vacunarse es la forma más segura y responsable de protegerse y proteger a los demás”, destacó el doctor Tercero.
Aunque el sarampión no tiene una alta mortalidad, sí puede presentar complicaciones graves, como neumonía o encefalitis, sobre todo en personas con defensas bajas, desnutrición o enfermedades crónicas. Por ello, la vacunación es clave para evitar riesgos mayores.
El médico aclaró que no existe motivo para alarmarse, ya que la cobertura de vacunación actual es diferente a la de los años noventa. Esto crea una barrera de protección conocida como inmunidad de rebaño, que reduce la propagación del virus.
Finalmente, el especialista hizo un llamado a la población a revisar los carnés de vacunación de los niños y, en el caso de los adultos que no estén seguros de haber recibido las dosis, acudir a los servicios de salud.
