Mano a Mano: el testimonio de Alicia Milián, quien atiende hasta 150 niños cada mes en comunidad Minas Arriba, San Juan Ermita
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En la comunidad de Minas Arriba, San Juan Ermita, Chiquimula, cada visita de la asistente técnica de territorio Alicia Milián Mejía significa más que un servicio: es una muestra de compromiso y cercanía con las familias que viven en una de las comunidades más grandes del municipio.
Alicia cubre cinco comunidades dentro del territorio número uno y sube a Minas Arriba de dos a cuatro veces al mes, llevando junto a su equipo controles prenatales, consultas generales, vacunación, monitoreo nutricional, desparasitación y suplementación para niños y niñas menores de cinco años. Solo en esta comunidad, con una población de 2,500 habitantes, atienden de 50 a 60 familias por jornada y llegan a pesar hasta 150 niños cada mes, garantizando que su crecimiento sea vigilado de manera constante.
Aunque no existe aún un centro comunitario propio, el equipo de salud utiliza el salón de párvulos de la escuela de la comunidad Minas Arriba para instalar sus jornadas. Desde allí, atienden con entrega y creatividad, demostrando que los espacios no limitan la voluntad de servir. “El logro más grande es que hemos evitado muertes y enfermedades graves en los niños”, explica Alicia, quien junto al Consejo Comunitario de Desarrollo (COCODE) organiza asambleas comunitarias para enseñar a las madres a reconocer señales de peligro durante el embarazo y la infancia.
San Juan Ermita y sus comunidades está dentro de los municipios priorizados en la iniciativa Mano a Mano de lucha contra la pobreza y malnutrición, impulsada por el Gobierno de Guatemala, donde mantienen estrategias activas por parte del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, como parte del fortalecimiento de las redes integradas de servicios de salud.
El compromiso es tan grande que, cuando las familias no pueden llegar al puesto de salud, Alicia y su equipo llevan el servicio hasta la puerta de sus casas. Con medicamentos disponibles de la lista básica, entregan tratamientos y atienden pacientes para evitar complicaciones. “La gente sabe que puede contar con nosotros; siempre damos un extra, porque en salud no hay hora de salida cuando se trata de servir a los demás”, afirma con convicción.
En Minas Arriba, la labor de Alicia no solo previene enfermedades, también fortalece la confianza de una comunidad que ha encontrado en el personal de salud un aliado cercano y constante. Su dedicación refleja el espíritu del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social y de la iniciativa Mano a Mano, que trabaja por llevar bienestar y dignidad a cada rincón del país.
