María Bonilla, una vida dedicada a sanar con el corazón a la población escuintleca

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La comunidad de salud de Escuintla rindió un homenaje a la labor silenciosa, constante y humana de las auxiliares de enfermería, mujeres que durante décadas han sido el primer rostro de atención, consuelo y esperanza para cientos de familias en las comunidades.

En este reconocimiento especial, la Dirección Departamental de Redes Integradas de Servicios de Salud de Escuintla destaca la trayectoria de María Bonilla, auxiliar de enfermería que dedicó 33 años de su vida al servicio de la salud pública, iniciando su vocación en la aldea Aceituno y continuando su incansable labor en el puesto de salud de la aldea Guacas.

A lo largo de su recorrido institucional, María se caracterizó por su calidez humana, su paciencia y su compromiso con cada paciente atendido, convirtiéndose en un pilar fundamental para la atención primaria y el cuidado diario de niñas, niños, adultos mayores y familias enteras que encontraron en ella una mano solidaria y una palabra de aliento.

Su historia representa el trabajo de muchas auxiliares de enfermería que, desde los puestos y centros de salud, sostienen el sistema con entrega, sacrificio y vocación, dejando huellas profundas en la vida de las comunidades a las que sirven.

La Dirección de Servicios de Salud de Escuintla expresó su agradecimiento y reconocimiento a María Bonilla por su legado de servicio, reafirmando el valor del talento humano en el Modelo de Atención Integral e Incluyente Basado en Redes de Atención en Salud, donde la cercanía, la empatía y el compromiso con la población fortalecen la atención primaria y secundaria.

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