Más seguridad en el aire con una nueva generación de inspectores de la DGAC
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Detrás de cada despegue seguro hay personas que estudian, se certifican y asumen la responsabilidad de velar por la vida de miles de pasajeros. Hoy, ese compromiso tiene rostro y nombre en los 30 profesionales que se preparan para convertirse en nuevos inspectores de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), fortaleciendo el pilar más importante de la aviación: su recurso humano.
Tras años en los que la parte normativa y técnica se vio debilitada por la falta de personal, la institución comenzó una ruta de transformación que comienza en la capacitación especializada. En la actualidad, la DGAC cuenta con 66 inspectores y proyecta alcanzar 132 en distintas especialidades, duplicando así su capacidad de supervisión del sistema aeronáutico nacional.
Los futuros inspectores se forman bajo las normas de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) en áreas clave como operaciones, drones, despacho, pilotos, tripulantes de cabina, mercancías peligrosas, escuelas aeronáuticas, aeronavegabilidad y aeródromos.
“Nuestro personal es el corazón de la seguridad aérea. Por eso, estamos retomando y fortaleciendo los cursos, ya que la parte normativa estaba muy debilitada en cuanto a recurso humano. Vimos la necesidad de contratar más inspectores y comenzar por la base: la capacitación”, expresó la instructora Sigrid Marroquín.
Como parte del fortalecimiento institucional, también se desarrollan 16 nuevos auditores que reforzarán los procesos de certificación, aprobación y vigilancia a aerolíneas, operadores, proveedores de servicios aeronáuticos, COE, bomberos y aeropuertos, garantizando el cumplimiento de los más altos estándares de seguridad operacional.
Con más de 23 años de experiencia en el área aeronáutica, el inspector de despacho de vuelos, César Flores, quien cursa para inspector de operaciones, manifestó: “La capacitación es fundamental; el constante aprendizaje es la base de nuestra carrera profesional en la aviación. Estoy agradecido por la oportunidad de tomar este curso, que nos ayudará a comprender mejor cada una de las especialidades”.
Por su parte, el inspector de tripulantes de cabina, Jaime Samuel Monterroso, expresó que la capacitación es la base de todo su trabajo, ya que deben estar correctamente preparados para vigilar y supervisar de manera eficiente: “El crecimiento profesional es un proceso continuo, por lo que agradecemos a la DGAC que se preocupe por brindar estas oportunidades de formación”.
El proceso continuará en los próximos meses y años, con la meta de consolidar una entidad robusta y técnicamente sólida. Además, se proyecta mejorar las instalaciones y certificarse como escuela de instrucción reconocida internacionalmente, lo que permitirá validar oficialmente los cursos impartidos y, en el futuro, recibir instructores de otros países que deseen certificarse en Guatemala.
El objetivo es claro, debemos fortalecer el talento humano para que cada vuelo sea sinónimo de confianza y seguridad para la población.
