Mirian De León destaca la esperanza en el camino de su lucha contra el cáncer con atención humana en el Hospital Roosevelt

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Para Miriam De León, recibir un diagnóstico de cáncer en el seno significó enfrentar uno de los momentos más difíciles de su vida. La noticia llegó de manera inesperada y, durante los primeros días, el miedo y la incertidumbre formaron parte de su realidad. Sin embargo, ha encontrado fuerzas para continuar su lucha con el apoyo del personal de salud del Hospital Roosevelt, de su familia y de su fe.

Durante su tratamiento, De León recibió cuatro quimioterapias, 28 sesiones de radioterapia y tres operaciones, como parte del proceso para enfrentar la enfermedad. En diciembre de 2017 enfrentó su primera operación y, un año después, la enfermedad volvió a aparecer, por lo que necesitó una nueva intervención. 

A pesar de estos momentos difíciles, Miriam recuerda que siempre encontró atención y acompañamiento en el hospital.  En 2022, además, recibió atención por una masa en la matriz y nuevamente confió su salud al equipo médico. Para ella, el valor de la atención también está en los pequeños gestos. Recuerda a una enfermera que, al verla llorar porque había llegado tarde a una cita, se interesó por su situación y buscó una alternativa para que pudiera continuar con sus exámenes. 

También guarda con especial cariño el momento en que una doctora la abrazó y le dio palabras de esperanza cuando recibió nuevamente la noticia de la enfermedad. “Yo le agradezco en el alma al Hospital Roosevelt, a las enfermeras, a los doctores, a todos. Me han tratado superbien y no tengo queja de nadie; al contrario, siempre me han atendido bien”, expresa Miriam al recordar a las personas que la han acompañado durante su proceso.

Con el avance de su tratamiento llegó una noticia que cambió el rumbo de su historia: los resultados de su patología son favorables y entra en remisión, con seguimiento médico y tratamiento oral. A esto se suma el apoyo emocional que encuentra en las terapias y grupos del hospital, donde conoce a otras mujeres y construye amistades que le ayudan a recuperar la alegría.

Hoy, Miriam mira su proceso con gratitud. Reconoce el trabajo de médicos, enfermeras, profesionales de psicología y de todo el personal que la acompaña.  Para ella, detrás de cada atención también existe una palabra de aliento, una escucha o un gesto que puede hacer la diferencia cuando una persona atraviesa un momento de temor.

Desde su experiencia, invita a otras personas a cuidar su salud, realizarse el autoexamen y consultar ante cualquier cambio en el cuerpo. Sobre todo, les pide no tener miedo de acudir a los servicios de salud. Su historia deja un mensaje profundamente humano: en medio de un proceso difícil, la atención médica, el acompañamiento y la esperanza pueden convertirse en fuerzas para seguir adelante.

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