Nueva variedad de sorgo, alternativa para la alimentación y mejora de producción de granos básicos
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Lo que comenzó hace una década como un proceso de investigación agrícola, hoy es una nueva alternativa para los productores y las familias guatemaltecas. En Estanzuela, Zacapa, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) y el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (ICTA) realizaron la liberación oficial de ICTA Blanco, una nueva variedad de sorgo para grano, también conocida como “maicillo”.
El desarrollo de esta variedad es el resultado de años de investigación orientados a encontrar alternativas que respondan a las necesidades del campo guatemalteco. ICTA Blanco fue seleccionado por su precocidad, calidad de grano blanco y adaptación a condiciones de humedad limitada, características especialmente importantes para las zonas donde la escasez de lluvia y los períodos de sequía dificultan la producción de granos.
Como parte de este proceso, productores de municipios de Chiquimula y Zacapa recibieron semillas certificadas de sorgo, acercando al campo los resultados de la investigación agrícola y una nueva opción para fortalecer sus sistemas productivos.
Una de las principales ventajas de ICTA Blanco es que se trata de una variedad precoz y de ciclo corto. La floración ocurre entre los 60 y 67 días después de la siembra, mientras que la cosecha puede realizarse entre los 90 y 100 días, permitiendo obtener grano en un período relativamente corto.
Bajo condiciones adecuadas de manejo, la variedad tiene un rendimiento potencial de 50 a 60 quintales por manzana, lo que representa una alternativa para los productores que necesitan cultivos capaces de desarrollarse en ciclos más cortos.
Pero el valor de ICTA Blanco va más allá de la producción. El sorgo ICTA Blanco produce un grano blanco y de buena calidad, con un contenido de 12.57% de proteína, por lo que es recomendado para consumo humano. Esta característica abre la posibilidad de utilizarlo como una alternativa al maíz en la alimentación familiar y, al mismo tiempo, contribuir a diversificar las fuentes de grano disponibles para las familias.
En un contexto donde las condiciones climáticas representan cada vez mayores desafíos para la agricultura, contar con variedades adaptadas a períodos de humedad limitada permite ampliar las opciones de producción y reducir la dependencia de un solo cultivo.
Con esta variedad, se continúa poniendo la ciencia y la investigación agrícola al servicio de quienes producen, generando alternativas que responden a las condiciones del territorio y que contribuyen a la diversificación de la producción y a la seguridad alimentaria de Guatemala.
