Patrimonio Mundial: del diálogo técnico a la acción institucional y comunitaria en Antigua Guatemala
En los salones coloniales del Centro de Formación de la Cooperación Española, en Antigua Guatemala, donde las piedras parecen guardar siglos de memoria, funcionarios, expertos y gestores culturales se reunieron esta semana con un objetivo común: repensar el futuro del patrimonio mundial en un país donde la historia no es solo pasado, sino una responsabilidad diaria.
En su segundo día, el encuentro convocó a la viceministra de Patrimonio Cultural y Natural, Laura Cotí Lux, junto a actores internacionales como Carlos Augusto Torres Pérez y la oficial de Cultura de la UNESCO en Guatemala, María Fernanda Castellanos. A ellos se sumaron equipos técnicos de la cartera y especialistas que, desde distintas experiencias, coincidieron en una premisa: la gestión del patrimonio requiere tanto conocimiento técnico como voluntad política.
Las discusiones giraron en torno a un concepto que, aunque técnico en apariencia, tiene implicaciones profundamente humanas: el Valor Universal Excepcional (VUE).
Entre la modernización institucional y la participación comunitaria
El segundo día del Primer Encuentro Nacional de Gestores del Patrimonio Mundial transcurrió entre ponencias técnicas y reflexiones personales, en un diálogo que, más que académico, buscó ser práctico.
«Por mucho, el estar aquí compartiendo con el centro de categoría de la Unesco es fundamental, no solamente para tener la mirada de los gestores, sino también este enriquecimiento por parte de estos centros que se dedican a estudiar el patrimonio y sus herramientas», dijo Castellanos, subrayando la importancia del intercambio internacional en un campo donde el conocimiento técnico y la experiencia local deben encontrarse.
A lo largo de la jornada, las mesas temáticas abordaron no solo la comunicación del patrimonio, sino también su gobernanza. Casos como el sitio arqueológico Tak'alik Ab'aj ofrecieron ejemplos de cómo la participación comunitaria puede transformar la gestión cultural de un territorio. La idea, repetida en distintos momentos, fue clara: el patrimonio no puede sostenerse sin la gente que lo habita.
Para Cotí Lux, el desafío es también institucional. «Hay nuevas tecnologías, hay que modernizarnos; en la administración pública hay voluntad de sistematizar procesos y avanzar», afirmó, reconociendo las limitaciones estructurales del Estado, pero también apuntando hacia un cambio posible.
Su intervención, sin embargo, fue más allá de lo técnico. En un discurso que mezcló memoria personal y visión política, destacó el papel de las mujeres, particularmente de las mujeres mayas, en la construcción de políticas culturales en contextos adversos. «Son caminos difíciles, son cuesta arriba… pero no nos rendimos», enfatizó.
