Prevención del sarampión: una prioridad en salud pública
Incluye
El sarampión es una enfermedad viral con alto nivel de contagio, que puede afectar gravemente a la población infantil y a quienes no han sido inmunizados. Su transmisión ocurre con facilidad a través del aire, por contacto con secreciones respiratorias que se dispersan al toser o estornudar.
Tras un periodo de incubación de entre 7 y 14 días, las señales clínicas pueden incluir fiebre que alcanza los 40 °C, tos persistente, congestión nasal, enrojecimiento ocular y la aparición de manchas blancas en la mucosa oral (manchas de Koplik), generalmente poco visibles.
Entre el tercer y quinto día desde el inicio de los síntomas, suele aparecer erupciones en la piel o salpullido, que inicia en el rostro y se extiende progresivamente por todo el cuerpo.
El diagnóstico se realiza a partir de la evaluación clínica y se confirma mediante pruebas de laboratorio: análisis de sangre, hisopado nasal y muestra de orina, procesadas en el Laboratorio Nacional de Salud.
Ante la sospecha, se aconseja no recurrir a la automedicación y acudir sin demora a los servicios médicos. El tratamiento recomendado consiste en reposo y un consumo adecuado de líquidos.
Inmunización gratuita y eficaz
La vacuna SPR (sarampión, paperas y rubéola) es el método más efectivo para prevenir el contagio. Forma parte del esquema nacional de vacunación y se aplica en dos dosis: la primera al cumplir 12 meses y la segunda a los 18 meses. Está disponible de manera gratuita en todos los servicios de salud del sector público.
Para ampliar información sobre el sarampión o conocer los puntos de vacunación, se puede visitar el sitio oficial https://tusalud.com.gt o comunicarse con el asistente de orientación ALMA al WhatsApp 2339-9810.
La vacunación oportuna permite proteger no solo a cada individuo, sino también a la comunidad en su conjunto.
