Recuperación del paso en el km 189 de la CITO-180 entra en su fase final

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Comerciantes, transportistas, turistas y familias que transitan entre Retalhuleu y Quetzaltenango están más cerca de recuperar una conexión segura en el kilómetro 189 de la ruta CITO-180, donde los trabajos de reconstrucción entraron en su fase final tras atender una falla de gran complejidad técnica.

La intervención en este punto carretero representa una respuesta importante para quienes dependen de esta ruta en su vida diaria, ya sea para movilizar productos, viajar por trabajo, trasladarse hacia servicios o mantener activo el turismo en el suroccidente del país.

El proyecto, impulsado por el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda, a través de la Unidad Ejecutora de Conservación Vial (Covial), no solo busca restablecer el paso, sino que reemplaza una estructura antigua, construida en los años 60, por una obra más resistente y adaptada a las condiciones climáticas actuales. 

La nueva solución de ingeniería fue diseñada para soportar mejor el comportamiento del agua y reducir el riesgo de daños futuros en una zona vulnerable a la saturación hídrica.

Los trabajos iniciaron luego de detectar un socavamiento de aproximadamente 25 metros de profundidad, una falla que obligó a intervenir desde la base del problema. Para llegar hasta el origen del daño, los equipos realizaron un movimiento de tierras superior a los 25 mil metros cúbicos de material, lo que permitió alcanzar la base del caudal y preparar una cimentación segura para la nueva estructura.

En el área se construyó una nueva bóveda de 22 metros de longitud y 6 metros de diámetro, diseñada para permitir un mejor paso del agua proveniente de la microcuenca El Palmar. Esta estructura aumenta en un 60 % la capacidad hidráulica en comparación con la anterior, lo que significa que el afluente contará con más espacio para circular sin obstáculos y con menor riesgo de provocar nuevos colapsos.

La obra también incorpora materiales de alta resistencia. Para reforzar la estructura se utilizó acero grado 40, comúnmente empleado en proyectos que requieren soportar cargas pesadas, como puentes y obras viales de alto tránsito. Además, se fundieron más de 350 metros cúbicos de concreto de 4,000 PSI, lo que brinda mayor solidez a la nueva bóveda.

Como parte del proceso constructivo, también se emplearon acelerantes de fraguado, una técnica que permite optimizar los tiempos de ejecución sin afectar la calidad ni la seguridad de la estructura. Con ello, se busca avanzar de forma eficiente y mantener la integridad de la obra.

Tras la fundición realizada el pasado fin de semana, los siguientes pasos incluyen las pruebas de resistencia y el desencofrado, acciones necesarias para verificar que la estructura cumpla con las condiciones técnicas requeridas antes de avanzar hacia la etapa final.

Posteriormente, se realizará el relleno estructural controlado, que permitirá estabilizar el área intervenida, así como la instalación de muros de gaviones, los cuales servirán como protección contra la erosión lateral y ayudarán a blindar la carretera frente a la fuerza del agua y el desgaste del terreno.

Si el clima lo permite, la habilitación del paso se proyecta para la primera quincena de junio. 

Más que una reparación, la recuperación del kilómetro 189 de la CITO-180 representa la devolución de confianza a una ruta vital para el suroccidente. Para la población, significa volver a transitar con mayor seguridad, reducir complicaciones en los traslados y mantener activa una vía que mueve economía, trabajo y oportunidades.

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