Retinopatía del prematuro: la principal causa prevenible de ceguera infantil en Guatemala
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Cada año, miles de bebés nacen antes de tiempo. Muchos logran sobrevivir, pero algunos enfrentan un enemigo silencioso: la retinopatía del prematuro, una enfermedad ocular que, si no se detecta a tiempo, puede ser causa de ceguera irreversible.
El 8 de agosto de cada año se conmemora internacionalmente esta afección, (ROP, por sus siglas en inglés) y se promueven acciones para su progresión y complicación. En esta misma fecha se celebra el aniversario de la Sociedad Panamericana de Retinopatía del Prematuro, que se formó con este mismo fin: Latinoamérica uniendo fuerzas en la prevención de la ceguera por ROP.
La retinopatía del prematuro es una afección que se desarrolla en bebés que nacen antes de completar las 37 semanas de gestación. Su causa principal es el desarrollo anormal de los vasos sanguíneos de la retina, la capa interna del ojo encargada de la visión. Cuando esta red de vasos crece de forma desordenada, puede provocar hemorragias, cicatrices e incluso el desprendimiento total de la retina.
“La ceguera es una consecuencia previsible de la retinopatía del prematuro. Esta enfermedad puede detectarse y tratarse a tiempo, evitando daños permanentes”, explica la Dra. Lucía Asturias, oftalmóloga pediatra de la Unidad Nacional de Oftalmología del MSPAS y coordinadora del Programa Nacional de Prevención de Ceguera por ROP.
Es por eso que deben evaluarse todos los bebés que nacen con menos de 37 semanas de gestación o con un peso menor a 2,000 gramos (4.4 libras). Este examen se realiza con pupilas dilatadas y debe estar a cargo de una persona especialista en oftalmología.
“Antes se creía que solo afectaba a quienes usaban oxígeno, pero hoy sabemos que cualquier prematuro puede desarrollar esta enfermedad, aunque no haya necesitado terapia de oxígeno”, recalca la especialista.
Factores como el bajo peso al nacer, la inestabilidad clínica, la necesidad de cuidados intensivos y ciertas complicaciones respiratorias, aumentan el riesgo. Una de las principales dificultades es que la ROP no presenta síntomas visibles en sus primeras etapas. No hay enrojecimiento ocular, ni movimientos anormales o estrabismo evidente. Por eso, los exámenes médicos son esenciales.
“No hay señales externas que nos indiquen que un bebé tiene retinopatía del prematuro. Solo un examen oftalmológico especializado puede detectarla”, enfatiza la Dra. Asturias.
La retinopatía se clasifica en etapas que van de leve a ceguera total:
Etapa 1: vasos anormales sin daño evidente.
Etapa 2: crecimiento desorganizado de vasos.
Etapa 3: proliferación de vasos hacia el vítreo.
Etapa 4: desprendimiento parcial de retina.
Etapa 5: desprendimiento total y ceguera irreversible.
Afortunadamente, el 80% de los casos son leves y se resuelven sin necesidad de tratamiento. No obstante, un 20% puede evolucionar hacia etapas avanzadas si no hay diagnóstico oportuno.
“No se trata solo de ver luz o sombra. Una detección oportuna puede hacer la diferencia entre una vida con visión o una vida en penumbra”, advierte la Dra. Ana Lucía Asturias.
La prevención de la ROP es una prioridad para el MSPAS, en concordancia con la Política General de Gobierno y las Metas Presidenciales. La Unidad Nacional de Oftalmología, en conjunto con hospitales de referencia, lidera programas de tamizaje gratuitos en los principales hospitales nacionales y centros de salud.
Actualmente, 17 hospitales en áreas rurales cuentan con personal técnico que realiza tamizajes y evaluaciones. En los hospitales donde hay oftalmólogos, se realizan evaluaciones a bebés prematuros antes de su egreso, como parte de su tamizaje.
“Estos programas son completamente gratuitos. Evaluación, seguimiento y tratamiento están disponibles sin costo para las familias”, confirma la Dra. Lucía Asturias.
Según datos presentados por la Dra. Lucía Asturias, se estima que anualmente nacen 15 millones de bebés prematuros en el mundo, y que cerca de 32,000 niños quedan ciegos por ROP en América Latina.
Los padres y cuidadores son piezas fundamentales en la prevención de la ceguera. Asistir puntualmente a las citas médicas, asegurar una buena nutrición, promover la lactancia materna y mantener el contacto con el personal de salud son acciones primordiales. “Con solo 10 minutos de evaluación oftalmológica, se puede salvar la visión de un bebé por más de 80 años. No hay excusa para no hacerlo”, asegura la Dra. Ana Lucía Asturias.
Cada evaluación oftalmológica, cada tamizaje, cada cita cumplida, es un paso hacia un país más inclusivo y saludable. MSPAS sigue comprometido con la salud, pero, ahora, toca a las familias, comunidades y sociedad en general sumar esfuerzos para que ningún niño deje de ver por una causa prevenible.
