Santos de León: la dedicación y sabiduría de una comadrona en Potrero Viejo III, Zacualpa  

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A sus 45 años, Santos de León ha dedicado más de la mitad de su vida a trabajar como comadrona. Es originaria de la aldea Potrero Viejo III, Zacualpa, Quiché. Su nombre resuena con gratitud y respeto en varias comunidades, especialmente las más lejanas y de difícil acceso, pues no hay distancia alguna que le impida llegar y estar de cerca con sus pacientes, siendo una aliada en la prevención y combate de las muertes maternas y neonatales.
 
Su camino como comadrona empezó a los 16 años y un año después atendió su primer parto. "Mi paciente era una primeriza. El parto fue sin complicaciones, gracias a Dios", comenta en idioma k'iche' y con una sonrisa en su rostro.
 
Más que un oficio, doña Santos considera que ser comadrona es un don, un acto de amor y servicio hacia los demás. En su comunidad recientemente fue inaugurado el Centro de Salud, lo que le permitirá referir a sus pacientes, a quienes da acompañamiento para ser atendidas, ya sea para el control prenatal, el desarrollo de sus bebés y de su salud.
 
Su nieta, a sus cuatro años, ya muestra un interés genuino en el quehacer de doña Santos. Su curiosidad y constantes preguntas la motivan a guiarla, con lo cual estaría asegurando que la sabiduría ancestral y su legado continúe en la familia. 

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