“Sarita” es un ejemplo de servicio: “Amo mi trabajo porque puedo ayudar a quienes más lo necesitan”
Incluye
Cuando don Narciso la ve atravesar el cerco de su casa no puede evitar sonreír. Él y su familia le tienen mucho cariño y agradecimiento a “Sarita”, pues además de monitorear su recuperación por la enfermedad neurológica aguda Guillain Barré, los ayuda con víveres.
El intenso calor de la Costa Sur y los tramos que debe recorrer no son un obstáculo para ayudar a los pacientes más necesitados de las comunidades de Cuyotenango, Suchitepéquez, pues con amor, la salubrista Sara Castro cumple con su labor de promoción y educación en salud.
“Me fascina mi trabajo porque puedo ayudar a las personas más necesitadas de la comunidad. Con lo de Guillain Barré el caso que más me ha impactado es el de don Narciso. Lo ayudo con un cartón de huevos o víveres. Él me dice que yo lo fortalezco y lo animo a seguir con sus terapias. Doña Mary, su esposa, también está agradecida conmigo", dice mientras sus ojos se humedecen y deja ver una sonrisa de satisfacción, pues cuenta que ella también forma parte de una familia humilde.
El perifoneo con el que anuncia jornadas integrales de salud, nutrición y vacunación, así como dar charlas educativas en comunidades y centros educativos y realizar visitas domiciliarias a pacientes, son parte de su labor diaria en las localidades de Chacalté zona 1, Chacalté 2, Chacalté Sis, Guachipilín zona 1, Cañaverales Las Aceitunas, Candelaria y Delirio, entre otras.
Pero “Sarita” no está sola, junto con ella varios promotores toman su mochila cada día y encaminan sus pasos a otras localidades desde donde cumplen con su labor salubrista y humanitaria. “A mis compañeros les digo: apoyemos a los más necesitados, no trabajemos solo por un salario, hagámoslo con vocación”, finaliza.
