Segunda noche del Réquiem de Verdi despide la Temporada Ad Aeternus con más de 200 artistas en escena

La Gran Sala “Efraín Recinos” del Centro Cultural “Miguel Ángel Asturias” vivió este jueves 13 de agosto la segunda noche del Réquiem de Verdi, una presentación que reunió a más de 200 artistas para despedir la Temporada Ad Aeternus, dedicada a honrar la memoria de las víctimas del terremoto de 1976, a 50 años de la tragedia que marcó la historia de Guatemala.

La Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala unió su talento al del Coro Nacional de Guatemala, el Coro Nacional de Personas con Discapacidad “César Augusto Hernández”, el Coro Lírico de Guatemala y el Coro Ad Aeternus, junto a destacados solistas, para dar vida a la monumental obra de Giuseppe Verdi, bajo la dirección del maestro invitado Martín Corleto.

Los solistas que participaron en esta interpretación forman parte de distintas instituciones artísticas y formativas del país, entre ellas la Escuela Nacional de Canto “Gloria Marina”, la Unidad de Cine del Área de Apoyo a la Creación Artística del Ministerio de Cultura y Deportes y el Coro Universitario de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), sumando sus voces a esta interpretación del Réquiem.

Acto protocolario

La velada contó con la presencia del presidente de la República, Bernardo Arévalo, y del ministro de Cultura y Deportes, Luis Méndez Salinas, además de autoridades y público que se reunió para presenciar el cierre de esta temporada sinfónico-coral.

Antes de iniciar la interpretación, el ministro Méndez Salinas destacó la dimensión de este encuentro artístico y la unión de los distintos elencos participantes.

“Esto es la convergencia de muchas instituciones que ya forman parte de la historia artística de Guatemala, que decidieron unirse para brindarnos un espectáculo de talla mundial”, expresó.

Solemnidad y fuerza

El dramatismo operístico del Réquiem tomó la Gran Sala a través de las cuerdas, la percusión y las voces de los coros y solistas. Desde sus pasajes de mayor recogimiento hasta los momentos de mayor intensidad del conjunto orquestal y coral, la obra condujo al público por una experiencia marcada por la solemnidad y la fuerza.

La presentación adquirió un significado especial al recordar a quienes perdieron la vida como consecuencia del terremoto de 1976. En su mensaje, el ministro evocó también la capacidad del pueblo guatemalteco para sobreponerse a la tragedia.

“7.5 grados de magnitud telúrica que derribaron casas y edificios, pero que jamás alcanzaron a derrumbar el espíritu solidario que nos define”, expresó.

Con esta segunda presentación, la Temporada Ad Aeternus llegó a su fin con más de 200 artistas reunidos en un mismo escenario. El Réquiem de Verdi cerró así una temporada en la que la música se convirtió en un espacio de encuentro y memoria para honrar, cinco décadas después, a las víctimas del terremoto de 1976.

Origen del Réquiem

El Réquiem de Giuseppe Verdi surgió como una obra dedicada a la memoria del escritor italiano Alessandro Manzoni, profundamente admirado por el compositor.

Tras la muerte de Manzoni en 1873, Verdi decidió rendirle homenaje mediante una misa de difuntos, estrenada el 22 de mayo de 1874 en la iglesia de San Marcos de Milán, al cumplirse un año de su fallecimiento.

Desde entonces, la obra se convirtió en una de las composiciones sacras más reconocidas de Verdi, al unir la tradición religiosa del réquiem con la intensidad dramática característica de su música.

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