Un ciclo escolar con buenas emociones, salud y bienestar
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El inicio del ciclo escolar suele venir acompañado de una mezcla de emociones en los niños, que van desde la alegría, la ilusión hasta el nerviosismo y el miedo. Estas reacciones son normales y forman parte del proceso de adaptación a una nueva rutina.
Según explicó Selvin Chan, del Programa de Salud Mental, del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), muchos niños se sienten felices por reencontrarse con sus compañeros, retomar el juego y volver a compartir experiencias en el aula.
Sin embargo, también es común que algunos estudiantes presenten inseguridad o tristeza, especialmente cuando enfrentan cambios importantes, como el paso de preescolar a primaria, el cambio de grado, de maestro o de establecimiento educativo.
“El regreso a clases no provoca una sola emoción, sino varias al mismo tiempo. Cada niño vive este proceso de manera distinta, según su edad, personalidad y experiencias previas”, señaló Chan.
El especialista indicó que el nerviosismo suele presentarse con mayor frecuencia en niños que cambian de entorno escolar o que deben adaptarse a nuevas dinámicas. En estos casos, la separación del hogar, la convivencia con nuevos compañeros y la relación con maestros desconocidos pueden generar sensaciones de inseguridad.
No obstante, el profesional señaló que es importante diferenciar entre los nervios normales y los posibles problemas de ansiedad.
Cuando el malestar es persistente e interfiere con la vida diaria del niño, puede manifestarse mediante síntomas físicos como dolor de estómago, llanto frecuente, miedo excesivo o rechazo constante a asistir a clases.
En cuanto al tiempo de adaptación, el licenciado Selvin Chan explicó que, por lo general, este proceso puede tomar entre dos y cuatro semanas.
Añadió que los niños con una personalidad más extrovertida suelen adaptarse con mayor rapidez, mientras que los más introvertidos pueden necesitar más tiempo y acompañamiento.
El Ministerio de Salud resalta la importancia del apoyo familiar y escolar durante esta etapa. Escuchar a los niños, validar sus emociones y mantener una comunicación constante entre padres y maestros contribuye a fortalecer su bienestar emocional y a facilitar un regreso a clases más seguro y positivo.
