Un futuro embarazoso
Cuando una adolescente queda preñada o tiene un hijo sin planificación, su salud, su educación y las oportunidades de obtener ingresos, así como su futuro pueden peligrar, pues podría ser presa de una vida sumida en la pobreza, la exclusión y la impotencia.
En esa línea, el 26 de septiembre se celebra el Día Mundial de Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes, como un llamado a que las y los jóvenes tengan acceso a la información y asesoramiento necesarios para construir proyectos de vida saludables y productivos.
Esa efeméride surgió en 2003, en Uruguay, por la preocupación y la alarma de diversas instituciones tanto públicas como privadas por la cantidad de embarazos precoces que había en las escuelas y los colegios de esa nación.
La mortalidad materna en América Latina y el Caribe está entre las tres primeras causas de muerte en las adolescentes entre 15 y 19 años. En las jovencitas menores de 15 años, el riesgo de fallecer a causas relacionadas con la preñez es hasta tres veces más que en mujeres mayores de 20 años.
Para el ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), esa fecha no solo es motivo de conmemoración sino de reflexión en relación con concienciar a la población en general y a las y los jóvenes en particular acerca de las opciones anticonceptivas y de la salud sexual y reproductiva en el país.
Inculcar valores y fomentar la autoestima
Para ello, la cartera salubrista hace un recordatorio a la juventud de que la prevención de embarazos no deseados, así como la de enfermedades de transmisión sexual es con la intención de retrasar el inicio de esa actividad que podría arriesgar su porvenir.
Azucena Álvarez del Programa Adolescencia y Juventud del MSPAS, expresa que se deben inculcar valores en las y los adolescentes para que aprendan a respetarse a sí mismos y a valorar el cuidado de sus cuerpos
Agrega que la cartera de Salud conduce de manera integral y diferenciado por medio de las normativas y el acceso a los servicios de salud a la población adolescente que incluyen servicios de salud sexual y reproductiva, salud mental, orientación e información, educación integral en sexualidad, nutrición.
Así como de promoción de la salud y estilos de vida saludable, prevención de prácticas sexuales de riesgo y de afecciones de esa índole con el propósito de retardar el inicio de ese contacto. "Es importante que los padres de familia se involucren en adquirir conocimientos y que identifiquen las distintas realidades y situaciones en torno a la gestación"
"Se debe fomentar la autoestima de las y los adolescentes y los factores protectores con la elaboración de planes de vida que promuevan y fortalezcan una comunicación con las personas jóvenes", finaliza la experta en salud.
