Un legado de humanidad y servicio permanece vivo en el Hospital Roosevelt

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En conmemoración del aniversario luctuoso del Dr. Carlos Rodolfo Mejía Villatoro, la Unidad de Atención Integral de VIH e Infecciones Crónicas del Hospital Roosevelt realizó una jornada científica y académica para honrar el legado humano, profesional y médico de quien dedicó su vida a la atención digna de pacientes con enfermedades infecciosas y VIH en Guatemala.

Durante la actividad, profesionales multidisciplinarios participaron en conferencias y espacios de actualización enfocados en fortalecer la atención integral y humanizada de los pacientes. 

El viceministro de Regulación, Vigilancia y Control de la Salud, Dr. Edgar González, destacó que el trabajo realizado diariamente en la institución representa un avance significativo para la medicina y contribuye a elevar los estándares de la salud pública en Guatemala. Asimismo, señaló que esta labor también permite “mantener viva la memoria del doctor”.

Durante su intervención, el funcionario recordó una de las frases más emblemáticas del profesional homenajeado: “Las personas pueden seguir vivas a través de su legado”.

Por su parte, la directora del hospital, Dra. Johanna Samayoa, destacó la importancia de seguir el ejemplo y los valores que el profesional dejó como legado, señalando que “lo importante es seguir el ejemplo a donde vayamos”. 

Entre los temas desarrollados destacaron la evaluación y composición corporal en pacientes con VIH, así como ponencias orientadas al crecimiento profesional, la investigación clínica y la actualización médica continua, reafirmando el compromiso institucional con la excelencia en salud.

En 1989 impulsó la creación de la Unidad de Enfermedades Infecciosas y posteriormente fundó la Clínica de Enfermedades Infecciosas del Hospital Roosevelt.

El Dr. Mejía Villatoro es recordado como uno de los pioneros en el manejo de los primeros casos de VIH/SIDA en el país y un firme defensor del acceso digno y sin discriminación a los servicios de salud. 

Su trayectoria dejó una huella profunda en la medicina guatemalteca, formando generaciones de especialistas y promoviendo una visión más humana de la atención médica, legado que continúa vigente a través de la labor que desarrolla actualmente la Unidad de Atención Integral que lleva su nombre.

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