Unidad de Gestión de Riesgo se prepara ante posibles eventos post-inundación en el contexto de la pandemia por la COVID-19
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Ante la continua ocurrencia de inundaciones en varios países de la Región de las Américas y en el contexto de la pandemia por la COVID-19, la Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud OPS/OMS, emitió la nueva alerta epidemiológica para eventos de salud pública post-inundación en el contexto de la pandemia por la COVID-19, que insta a los Estados Miembros a fortalecer las estrategias de vigilancia epidemiológica post-inundación para identificar y controlar oportunamente eventos que pudieran tener impacto grave en salud pública.
Esto, derivado a las recientes inundaciones ocurridas en países como República Dominicana, Ecuador y Colombia. A esto, se suma la ocurrencia del fenómeno de La Niña que prevé se extenderá hasta marzo 2022, e impactará de forma heterogénea en Sudamérica.
Contaminación de cultivos o de alimentos almacenados y preparados con el agua de inundación, aumento de vectores como mosquitos y roedores y el desbordamiento de las aguas residuales, son algunos de los factores más comunes, que se obtienen como resultado de estas emergencias, por lo que se recomienda a las autoridades de salud, trabajar en la coordinación entre las diferentes áreas técnicas del sector salud, tomando en cuenta la emergencia sanitaria por COVID-19.
Por esta razón, la Unidad de Gestión de Riesgo del MSPAS ha socializado este documento en el Centro de Operaciones de emergencia, para considerar estos aspectos importantes en el plan de contingencia de la temporada de lluvias 2022, que se espera a finales del mes de abril de este año.
Dentro de los aspectos socializados, se encuentra el brindar la oportuna información a las entidades descentralizadas, encargadas de gestión del riesgo para facilitar la rápida activación de los planes de emergencia y la implementación de medidas preventivas adecuadas en las instalaciones de salud, respecto temas como el agua potable, la inocuidad y seguridad alimentaria, el control de enfermedades transmisibles, la mitigación de contagios por COVID-19 y la atención en salud en general.
Todo esto obedece a la adecuada respuesta para el cuidado del bienestar de la población, haciendo énfasis en niños menores de 5 años, embarazadas, mayores de 60 años, personas con discapacidad, migrantes, entre otros.
