Vida después de la muerte
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Proporcionar una segunda oportunidad de vida por medio de la donación de órganos de una persona fallecida, es un gesto de amor y de humanidad hacia el prójimo.
Con la aprobación en el Día Internacional de Trasplante de Órganos del Decreto 5-2024, Ley para la Disposición y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células Humanas, por la X Legislatura del Congreso de la República, las personas que deseen donar sus órganos harán realidad el sueño de vivir de otra gente.
El propósito de esa normativa es promover la cultura del trasplante de órganos, brindando las herramientas legales para su práctica ordenada, por lo cual las y los guatemaltecos podrán ser donadores, siempre y cuando con anterioridad hayan expresado su consentimiento y conforme al reglamento de esa Ley.
Sin embargo, en el caso de los menores de edad tendrán prohibido donar sus órganos, tejidos o células exceptuando la de células progenitoras hematopoyéticas, siempre que se cuente con la autorización de los padres o tutores. De igual manera, en caso de defunción serán sus progenitores quienes autoricen la donación.
Para el doctor Randall Lou Meda, coordinador del Programa Nacional de Salud Renal, del ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), ese instrumento legal tiene tres beneficios concretos: primero, se creará la Dirección Nacional de Trasplante, eso significa que habrá un ente que articulará los esfuerzos de los diferentes actores.
Segundo, todos los pacientes trasplantados tendrán acceso a medicamentos sin erogar un centavo, pues el MSPAS asumirá ese costo y, tercero, que esa normativa favorecerá las acciones en conjunto del Ministerio Público (MP), el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) y la cartera salubrista, para contar con un programa integral de trasplante cadavérico de órganos.
Desde 1986, se realizan trasplantes en el país, principalmente de córneas, riñón y, algunos casos de hígado, pero con esa nueva ley, otros órganos podrán ser trasplantados, toda vez se implemente la tecnología que para ello se requiere”, sostiene Lou Meda.
Asimismo, se debe conversar con los familiares acerca de la intención de ser donante si llegara a ocurrir alguna tragedia, pues ellos tomarán la decisión en el momento en que los médicos los aborden y les pregunten si la persona fallecida tenía la intención de donar alguno de sus órganos.
“Los verdaderos héroes de la batalla son todos aquellos familiares que en los últimos 30 años han donado los órganos de sus seres queridos, pese al sufrimiento de su tragedia, pues han contado con claridad mental y espiritual para hacer un gesto de amor hacia las personas que necesitan con urgencia un trasplante”, finaliza el profesional de la salud.
