Yoselin, la salubrista que lleva esperanza a Minas de Arriba, San Juan Ermita, Chiquimula

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En lo alto de la comunidad Minas Arriba, en San Juan Ermita, Chiquimula, trabaja una mujer que se ha convertido en sinónimo de entrega y esperanza: Yoselin Mariela Roque Lemus, auxiliar de enfermería que día a día recorre caminos polvorientos y toca puertas, llevando salud hasta los rincones más lejanos.

Con voz firme y mirada llena de convicción, Yoselin cuenta cómo, junto a su equipo, mide el peso y talla de los niños, entrega suplementos, desparasita y administra vitamina A y micronutrientes a los menores de cinco años. También acompaña a las mujeres embarazadas en su control prenatal, velando porque cada bebé tenga la oportunidad de nacer fuerte y sano. 

En una comunidad con 2,500 habitantes, su labor significa vida, pues la lucha permite prevenir la desnutrición y retardo de crecimiento, esto aunado con el involucramiento de la propia población.

San Juan Ermita es uno de los municipios priorizados en la iniciativa intersectorial Mano a Mano de lucha contra la pobreza y la malnutrición. Para el Ministerio de Salud, avanzar en la atención médica permite fortalecer el modelo de atención integral e incluyente.

Yoselin recuerda con orgullo el caso de un pequeño que, gracias a la atención constante, dejó atrás la desnutrición: “Ese niño llegó débil, con bajo peso. Hoy sonríe, juega y se ha recuperado. Eso es lo que nos da fuerzas para seguir”, comparte emocionada.

Pero su trabajo no siempre es fácil. Este también se centra en ampliar conocimientos a la población sobre la seguridad de la vacunación y los programas de salud que son indispensables para el bienestar de la niñez.

También hace énfasis en acudir a los servicios de salud más cercanos para la atención temprana y oportuna. “Vacunamos entre 35 y 40 niños al mes. A veces lo hacemos en el salón, otras veces buscamos a los pequeños hasta sus hogares, aunque no siempre nos dejen entrar. Pero no nos rendimos”.

En su corazón late la certeza de que servir a su comunidad es más que un trabajo: es una misión. Ella sabe que detrás de cada control de peso, detrás de cada vacuna o suplemento entregado, hay una promesa cumplida: que los niños y niñas de Minas Arriba tengan un futuro más saludable.
 

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