"Amar y querer": Orquesta Sinfónica Nacional acompaña al intérprete Carlos Cuellar en soberbio homenaje a José José
La noche del viernes 13 de marzo, la Gran Sala "Efraín Recinos" del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias se llenó a rebosar con un público ansioso por revivir momentos especiales de su vida a través de las baladas románticas popularizadas por el "Príncipe de la Canción", el mexicano José José, nombre artístico de José Rómulo Sosa Ortiz.
El intérprete guatemalteco Carlos Cuéllar fue el encargado de dar vida a las melodías de José José, con un acompañamiento de lujo: la Orquesta Sinfónica Nacional, que tuvo como director invitado al maestro Ramiro Vivar.
Además, participó una banda invitada encabezada por el tecladista Walter Flores y el guitarrista Germán Giordano.
Un repertorio de canciones inolvidables
La velada inició con "Amar y querer", tema que dio nombre al concierto, seguida de éxitos como "Lo que no fue, no será", "40 y 20", "Piel de azúcar" y "Volcán".
El público coreó con entusiasmo muchas de las melodías, llegando a ponerse de pie en varias ocasiones y a agitar sus teléfonos móviles con la luz encendida, imitando encendedores, como ocurrió durante la interpretación de "Lágrimas".
En un momento de la velada, Cuellar desgranó un popurrí de éxitos del astro mexicano, acompañado únicamente por Flores en el teclado y por algunos instrumentos solistas, como flauta y trompeta, interpretando temas como "Lo pasado, pasado", "Preso" y "Seré".
Fuerza sinfónica y delicadeza lírica
Luego, la Orquesta Sinfónica Nacional volvió con todo su poderío para acompañar al artista en temas como "Almohada" y "La nave del olvido", así como en un segundo popurrí, esta vez sinfónico, que incluyó canciones como "Gavilán o paloma" y "Amnesia".
Por último, Carlos Cuellar concluyó la noche con el tema que hizo famoso a José José en toda Latinoamérica en 1970, la balada "El triste". Ante la respuesta del público, el intérprete volvió a interpretar la melodía con la que abrió el concierto, cerrando así con broche de oro una velada inolvidable.
