El IV Festival Tríptico honra el legado del maestro Amadeo Alvizures a través de la narración corporal

Profesionales, artistas emergentes y estudiantes se reunieron en el Teatro de Cámara «Hugo Carrillo» del Centro Cultural «Miguel Ángel Asturias», el pasado viernes 27 de febrero, para homenajear al maestro  Amadeo Alvizures.

La velada estuvo protagonizada por la danza contemporánea que celebró memoria de un gran maestro. La Compañía Independiente Amadanza tuvo a su cargo abrir el festival, su intervención se hizo con «La página que aún no se escribe», la cual relató la historia de un alma casi poeta evocando emociones que caían por el escenario como hojas secas rodando al viento, transitando desde la nostalgia hasta la fuerza para seguir adelante.

Conexión artística

Esa introspección dio paso a una conexión terrenal con «Diario», una creación colectiva de Maruja Danza. Las artistas retrataron el simple, pero psicológicamente complejo, acto de levantarse de la cama para enfrentar las obligaciones de un nuevo día.

El escenario se tiñó luego de matices oníricos por la Escuela Nacional de Danza y Coreografía Marcelle Bonge de Devaux. A través de «El crepúsculo antes del amanecer», narraron la silenciosa y eterna resistencia entre las sombras de la noche y la fuerza invencible de la luz del sol.

Posteriormente la Escuela de Danza «Antonio Crespo Morales» presentó el «Bolero de Ravel», los intérpretes propusieron un viaje escénico donde la individualidad fue evolucionando hasta una construcción coreográfica colectiva.

El Estudio de Danza «Lizette Mertins» emocionó al público con «EXES XXXVI», una exploración escénica sobre la incesante búsqueda de liberación de la mujer frente a las condiciones, reglas y prejuicios impuestos por la sociedad a lo largo del tiempo.

El cierre estuvo a cargo del Ballet Moderno y Folklórico, quienes honraron al maestro Alvizures trayendo a escena «¿Quién toca a la puerta?», una obra coreográfica original del homenajeado. Esto fue posible por el remontaje de la maestra Betsabé Santos. Utilizando una puerta como instalación constructivista, la pieza confrontó a los asistentes con la vulnerabilidad, incertidumbre y la constante necesidad humana de abrir, cerrar y traspasar los límites de nuestro propio espacio.

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