Las obras de Ricardo Castillo renacen en ediciones oficiales impulsadas por el MCD
El Ministerio de Cultura y Deportes presentó, el pasado 7 de abril, tres publicaciones con partituras del compositor quetzalteco Ricardo Castillo, rescatadas y editadas para su difusión y estudio.
En el Teatro de Cámara «Hugo Carrillo» del Centro Cultural «Miguel Ángel Asturias» se realizó la presentación de tres publicaciones que contienen partituras del compositor guatemalteco Ricardo Castillo. El músico, nacido en Quetzaltenango en 1891, vivió y trabajó durante la primera mitad del siglo XX y llegó a estudiar composición en París, etapa de la que provienen estas obras.
Los libros Brujo de Zunil —pieza para piano—, «Hai Kai» —obra para orquesta— y Obras para piano fueron editados gracias al trabajo del compositor guatemalteco Igor de Gandarias, quien rescató las partituras, las organizó y supervisó su edición, con el apoyo de los herederos de la familia Castillo.
Durante la actividad, la maestra Lucía Armas, directora de Difusión Cultural del Ministerio de Cultura y Deportes (MCD), dio lectura a una carta escrita por Sandra Castillo Gallusser, en representación de los nietos del artista, en la que agradeció a las dependencias del Ministerio y al maestro De Gandarias por su respaldo a este proyecto.
Por su parte, De Gandarias explicó las características de cada una de las piezas rescatadas y realizó la entrega simbólica de las publicaciones a autoridades del MCD: Francisco Guillén, director de Formación Artística; Fernando Archila, director de Fomento de las Artes; y la violinista Ivonne Reyna, en representación del Conservatorio Nacional de Música. El acto simbolizó el beneficio que estas obras aportarán a estudiantes y profesionales del ámbito musical.
Deleite musical
Como cierre del evento, el pianista Jr. Medina, integrante de las instituciones artísticas del MCD, interpretó las piezas «El viento pone a los árboles en fiesta», «Juegos», «Primer Nocturno» y «Suite en Re», además de la marcha «Centroamérica» y la obra «Brujo de Zunil», que había permanecido inédita y fue estrenada mundialmente gracias a este esfuerzo cultural.
