Médicos del Hospital Roosevelt hacen un llamado urgente en el Día Latinoamericano para la Prevención de Quemaduras
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Cada año, miles de familias ven cómo un accidente doméstico marca la vida de sus hijos para siempre y deja cicatrices físicas y emocionales que los acompañan incluso de por vida. En el marco del Día Latinoamericano para la Prevención de Quemaduras, el 26 de octubre, la Unidad de Quemaduras Pediátricas del Hospital Roosevelt hace un llamado urgente a la prevención.
Esta unidad atiende aproximadamente 500 pacientes cada mes, alrededor de 5,000 casos anuales. Sin embargo, los meses de octubre y noviembre son especialmente críticos, pues la incidencia de quemaduras aumenta en un 20%, principalmente porque los niños pasan más tiempo en casa.
La pediatra Débora Monzón, alerta sobre los principales agentes causantes de quemaduras. El líquido caliente es el más común, representando el 70% de los casos que llegan al hospital. El fuego es la segunda causa, y lamentablemente, durante esta época del año aumenta el uso de pólvora. "Tenemos un buen campo de acción para poder prevenir y evitar esos incidentes que muchas veces cobran la vida de nuestros pacientes", afirma.
La Unidad de Quemaduras Pediátricas recibe a pacientes que ya han superado la fase más crítica. Los niños que llegan en condiciones graves son hospitalizados en áreas de cuidados intensivos, shock o cuidados intermedios, donde reciben atención especializada para salvar sus vidas.
La Dra. Monzón también comparte recomendaciones importantes para los padres sobre cómo actuar ante una quemadura:
• Retirar el objeto caliente que haya causado la quemadura de inmediato.
• Quitar la ropa que esté en contacto con la zona afectada.
• Si la quemadura no es extensa, aplicar agua fría del chorro para enfriar la piel y evitar que el daño se profundice.
• En caso de quemaduras muy extensas, no se debe aplicar agua.
• Aunque las quemaduras parezcan pequeñas, siempre se debe buscar atención médica.
El Ministerio de Salud está comprometido no solo con la atención de estos pacientes, sino también con la prevención de incidentes que podrían cambiar la vida de tantos niños y sus familias. Es responsabilidad de todos garantizar un entorno seguro para nuestros pequeños, evitando tragedias que son completamente evitables.
