MICAELA Y EL VALOR DE SER TOMADA EN CUENTA: UNA HISTORIA QUE NACE CON EL BONO SOCIAL
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En lo profundo de la comunidad Cancil 1, en un rincón del país donde por años las oportunidades parecían no llegar, vive Micaela Ordoñez Carrillo, una mujer que, como tantas otras madres guatemaltecas, ha hecho de la esperanza su herramienta más poderosa.
Tiene 32 años, está casada y es madre de tres hijos: el mayor tiene 10 años, le sigue uno de ocho, y el más pequeño —a quien ella llama como su “chiquitito”— tiene apenas tres. Su esposo se dedica a la agricultura y, como ama de casa, Micaela ha estado al frente de su familia, sorteando los desafíos cotidianos con valentía.
Hoy, sin embargo, es un día distinto.
Con su hijo mayor de la mano y una sonrisa contenida en el rostro, Micaela llegó a cobrar su tercer pago del Bono Salud, un aporte que está marcando un antes y un después en su vida familiar. El trayecto hasta este momento no ha sido fácil, pero hoy tiene razones de sobra para sentirse orgullosa.
Mientas esperaba su turno, nos contó con la voz entrecortada y los ojos brillantes cómo fue aquel momento en que supo que algo estaba por cambiar:
“Me llamaron y me dijeron que el bono había salido a mi nombre. Yo no lo podía creer. Lo primero que hice fue contarle a mi familia. Fue una alegría muy grande”.
Aquel aviso vino acompañado del resultado de una visita previa del Registro Social de Hogares, que identificó a su familia como prioritaria para el acceso a los programas sociales del Ministerio de Desarrollo Social. Para Micaela, esa visita significó más que una entrevista: fue la primera vez que sintió que el Estado veía y reconocía su realidad.
El aporte económico no representan solamente una cifra simbólica: representan zapatos nuevos para la escuela, avena y leche para las refacciones, frutas frescas para alimentar a sus hijos, y suplementos nutricionales para apoyar el sueño de su hijo mayor, quien sueña con convertirse en un gran deportista.
“En la tarde pienso ir a comprar lo que me hace falta para sus refacciones. En las capacitaciones nos han enseñado a mejorar la alimentación, y eso también me ha ayudado mucho”, explica Micaela.
Aunque nunca antes había sido beneficiaria de un programa social, ahora reconoce que su vida ha comenzado a cambiar. Se siente escuchada, valorada y tomada en cuenta. Por eso, sus palabras también llevan gratitud:
“Yo solo había escuchado que existían bonos, pero es la primera vez que nos toman en cuenta, y la primera vez que toman en cuenta a nuestro municipio. Estoy muy agradecida con el presidente Bernardo Arévalo y con todos los que han hecho esto posible”.
Micaela no solo ha recibido un aporte económico. Ha recibido formación, información y acompañamiento. Ha aprendido a cuidar mejor la alimentación de su familia y ha empezado a romper, poco a poco, con los patrones que históricamente han afectado a su comunidad, como la desnutrición infantil.
El Programa Bono Social del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) forma parte de las intervenciones de la Iniciativa Intersectorial Mano a Mano del Gobierno de Guatemala, que tiene como objetivo crear hogares saludables que propicien la salud y el desarrollo de sus miembros y de sus comunidades.
En el Mides, tenemos el compromiso firme de llegar a donde históricamente no se llegaba, de tender la mano a quienes más lo necesitan y de construir, junto a las comunidades, un camino de desarrollo humano. Porque el Bono Social no es solo un aporte económico: es dignidad, es reconocimiento, es esperanza: es una nueva oportunidad para transformar vidas.
