Mito o verdad. Aquí te contamos lo que debes saber sobre sismos en Guatemala
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En Guatemala los sismos forman parte de la dinámica natural del territorio debido a su posición geográfica, sin embargo, alrededor de estos fenómenos persisten múltiples creencias.
Con el objetivo de fortalecer la cultura de prevención y brindar información confiable a la población, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) aclara algunos de los mitos más comunes relacionados con la actividad sísmica en el país.
La supuesta relación entre la nubosidad y la ocurrencia de sismos. Esta no existe pues la formación de nubes depende de factores atmosféricos como los vientos y la acumulación de humedad en la atmósfera, mientras que la sismicidad está asociada exclusivamente a procesos internos de la Tierra, como la interacción entre placas tectónicas.

Otra creencia frecuente es la posibilidad de predecir con exactitud el lugar y el momento en que ocurrirá un sismo. Actualmente, la ciencia no dispone de métodos que permitan realizar este tipo de predicciones
¿Cada 50 años puede ocurrir un terremoto? La evidencia histórica y científica demuestra que los sismos significativos registrados en el país han tenido orígenes y características distintas.
Por ejemplo, los eventos de 1902 y 1942 se produjeron en la zona de subducción frente a las costas del Pacífico, mientras que el terremoto del 4 de febrero de 1976 se originó en la falla del Motagua, una fuente sísmica diferente que no posee un período de retorno definido. Los estudios de amenaza sísmica permiten estimar probabilidades, pero no establecen ciclos exactos de ocurrencia.
Es importante aclarar que cuando ocurre un sismo, efectivamente se libera energía. Los temblores son la manifestación física de la liberación de energía acumulada en la corteza terrestre, producto de la ruptura de las rocas en el interior del planeta.
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