*Alex, el joven reinsertado 100 de Casa Intermedia

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*Alex miró a su alrededor, lo único que adornaba al silencio era el trino de los pájaros y el mecer de los árboles. Acababa de terminar su rutina de ejercicios. Un remolino de pensamientos le había quitado el sueño una noche antes. No era para menos, en pocos días iba a empezar a escribir un nuevo capítulo en su vida. 

Mientras se enjuagaba el jabón del cuerpo pensaba en cómo quería que se viera su peluquería. Estaba convencido de querer ser su propio jefe, tal y cómo lo había visualizado cuatro años atrás, cuando su papá ausente le ofreció apoyo para su emprendimiento, pero una niebla oscura se esparció por sus recuerdos y lo trasladó a cuando tuvo que estar detrás de unos barrotes. 

Empezó el cambio

Hace dos años, Alex escuchó de un proyecto nuevo para jóvenes que cómo él, estaban pagando el precio de tomar malas decisiones. Sin mucho por prometer decidió que quería perfilarse para ser parte de Casa Intermedia y así llegó al lugar del que tanto le habían hablado. No había barrotes, no había grilletes y en donde hasta los rayos del sol se sentían agradables. 

Recuerda que no fue fácil adaptarse a la rutina de Casa Intermedia, en donde el día empieza a las 5 de la mañana y termina a las 9 de la noche. Pensó en regresar. Solo una razón lo detuvo: su mamá. Ella había sido la única que lo había apoyado durante todo este tiempo. Recuerda que siempre lo aconsejó para que se juntara con buenas personas, pero reconoce que nunca le hizo caso. 

Ahora cuando su mamá lo visita, ya no tiene que pasar por esas incómodas revisiones que se deben hacer por seguridad de todos. Lo que la pone contenta, sumado a que Alex ya le dice “mamita” y ya no habla como antes. Alex sabe que no la valoró y está convencido de que quiere recuperar el tiempo con ella. 

Un nuevo futuro

Otra de las metas que tiene Alex es graduarse. Solo había llegado hasta quinto primaria porque ya no quería estudiar y su mamá ya se había dado por vencida. Pero al estar privado de libertad retomó sus estudios y ya está en cuarto bachillerato. Además, aprendió a cocinar y piensa que además de la barbería también quiere poner un comedor en donde ofrecerá trabajo a jóvenes que al igual que él, han tenido una segunda oportunidad. 

Dice que su paso por Casa Intermedia le abrió la mente y aunque hubo momentos en los cuales pensó en rendirse, ahora al estar tan cerca de la libertad siente nostalgia porque ya no volverá a ver a sus compañeros, a los Vigilantes de Tratamiento Juvenil y a las licenciadas que le ayudaron a ver las cosas de otra forma. 

Alex se convertirá en el joven reinsertado 100 de Casa Intermedia, el número de la perfección y en un excelente testimonio de que todos podemos cambiar. Dice que quiere regresar, pero ya no privado de libertad, sino como apoyo para que los demás chicos no se den por vencidos y que vean en él un ejemplo de superación. 

En su interior resuena pura alegría y se dice para sí mismo que está nervioso por sentir de nuevo la libertad, pero que se irá contento porque aquella sanción que parecía eterna finalizó y que se lleva consigo un gran aprendizaje y mucha reflexión.

 

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