La familia siempre será el mejor lugar para crecer

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En los hogares de abrigo y protección de la Secretaría de Bienestar Social (SBS), el personal trabaja día a día para que las niñas, niños y adolescentes se sientan seguros, respetados y comprendidos. Se busca ofrecer un ambiente lo más hogareño posible, donde puedan sanar, recuperar su bienestar y dar paso a una nueva etapa en sus vidas. Sin embargo, quienes están a cargo tienen claro que la institucionalización es una medida temporal, no un destino permanente.

“El hogar brinda apoyo, acompañamiento y afecto, pero no reemplaza la presencia de una familia. Podemos guiarlos y protegerlos, pero no somos mamá ni papá”, afirma Yaqueline Alonzo, administradora de uno de los hogares. Esta convicción guía el trabajo de la SBS, que mantiene como eje central la reunificación familiar.

Entre enero y el 23 de mayo de 2025420 niñas, niños y adolescentes han logrado regresar a su núcleo familiar. De ellos, 175 son niños y 245 son niñas, quienes fueron reinsertados a entornos seguros tras evaluaciones técnicas que incluyeron informes evolutivos, acompañamiento psicológico, trabajo social y educativo, y valoración del contexto familiar. Esta labor es posible gracias al compromiso de equipos interdisciplinarios que operan en cada residencia de abrigo bajo la administración de la Subsecretaría de Protección y Acogimiento a la Niñez y Adolescencia de la SBS.

La SBS cuenta con 20 hogares a nivel nacional, distribuidos por tipo de perfil: maltrato en todas sus formas, abuso sexual, discapacidad, atención especializada, entre otros. Aunque cada residencia se adapta a las necesidades particulares de la niñez y adolescencia atendida, el objetivo es común: proteger, estabilizar y preparar para el retorno a una vida familiar con mayores herramientas emocionales y de resiliencia.

En los hogares de abrigo se ofrece protección, pero nunca se sustituye el amor y vínculo del núcleo familiar.

La institución reconoce que la permanencia prolongada en hogares puede afectar el desarrollo emocional. Por ello, cada caso es abordado de forma individualizada y con enfoque de derechos. “Trabajamos con las familias para fortalecer sus capacidades, reconstruir vínculos y asegurar que el retorno sea estable y positivo”, añade Alonzo.

Porque el mejor lugar para crecer es un hogar donde haya amor, seguridad y acompañamiento real, la SBS continuará trabajando para que más niñas, niños y adolescentes vuelvan con sus familias, cuando sea posible y seguro. La protección institucional es un paso transitorio, nunca el destino final.

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