Salud mental- Efecto de la Pandemia por COVID-19 en niños y adolescentes

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Debido al confinamiento, implementación de medidas preventivas y efectos secundarios a consecuencia del COVID-19, muchos niños y adolescentes se han visto afectados con cuadros de ansiedad, depresión o cambios drásticos en el comportamiento. Este fenómeno ha sido identificado en todo el mundo, incluyendo a Guatemala y esto, es una situación preocupante para el personal encargado de la salud mental y los padres de familia.


Según la Dra. Aracely Téllez, Coordinadora del Programa de Salud Mental, situaciones como: clases virtuales, experiencias de separación por ingresos hospitalarios o pérdidas familiares, han sido retos constantes para la sociedad y aunque, se reconoce la capacidad de la niñez y adolescencia, en la superación de experiencias amenazantes, no hay que dejar a un lado su vulnerabilidad. 


Por esta razón, es importante estar atentos e identificar periódicamente señales de alerta, como cambios en el sueño y apetito o el reflejo de tristeza profunda, desanimo, miedo, agresividad, angustia, aislamiento, abandono en arreglo personal y alteraciones en la cotidianidad. 


Ante esto, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social brinda algunas recomendaciones, sobre intervenciones que se pueden realizar para generar bienestar, armonía y equilibrio mental en los más pequeños del hogar. 


•    Permite que las niñas y niños expresen sus emociones, sin regañarlos o criticarlos.
•    Desarrolla con ellos actividades lúdicas y recreativas, en tanto se retoman las actividades interactivas en aulas u otros ambientes.  
•    Practicar técnicas de respiración y control de emociones, como respiraciones sincronizadas para ayudar en la relajación eliminación de ansiedad. 
•    Establece espacios que permitan la canalización de los estados emocionales, mediante intercambio de pensamientos y sentimientos respecto al evento.
•    Promueve actividades básicas en busca de la salud mental para el grupo que integra tu familia. 
•    Tomen juntos un tiempo para relajarse, distraerse y compartir. 
Si tu hijo o hija presenta alguna señal de alerta, no olvides prestarle atención. Recuerda que todos somos diferentes, por lo que necesitamos atención personalizada, ante cualquier evento que pueda afectar nuestra estabilidad emocional y mental. Lo recomendable es acudir con un profesional de la salud, para que pueda ayudarte en el proceso.

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