Instructora María José Samayoa destaca como figura clave en la formación aeronáutica nacional

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En un mundo donde los cielos aún parecen reservados para los hombres, María José Samayoa demuestra que el liderazgo femenino también despega y vuela alto. Con 14 años de experiencia en el ámbito aeronáutico, hoy se ha consolidado como una de las instructoras más reconocidas, marcando una diferencia no solo por su capacidad técnica, sino por su pasión por formar a nuevas generaciones.

Samayoa es parte del reducido grupo de instructores capacitados para certificar escuelas de aviación en Guatemala, una labor estratégica que requiere de personal especializado. En la actualidad, hay 24 escuelas a nivel nacional que necesitan al menos 35 inspectores para fortalecer su labor educativa. Sin embargo, el Instituto de Capacitación Aérea Especializada (ICAE) no ofrece con frecuencia la formación necesaria para cubrir esta demanda.

"Mi objetivo es compartir con las nuevas generaciones los conocimientos adquiridos en la Dirección General de Aeronáutica Civil. Mi sueño es contar con el respaldo de más personal capacitado, para que juntos podamos convertirnos en los mejores dentro de nuestras competencias", comentó Samayoa. 

Su presencia en este ámbito no pasa desapercibida, no solo por su trayectoria, sino por el impulso que representa para otras mujeres que desean incursionar en el sector aeronáutico. 
Por su parte, el viceministro de Transportes, Fernando Suriano, reconoce este esfuerzo y destaca la importancia de garantizar espacios inclusivos:

"Considero que la capacitación debe ser una prioridad para todos y ver a más mujeres integrarse en estos cargos es aún más satisfactorio. La igualdad de género es fundamental”, puntualizó el funcionario.

La historia de María José Samayoa cobra aún más relevancia en el contexto de la Primera Cumbre de Mujeres Acelerando el Cambio, un espacio que visibiliza el papel fundamental de las mujeres en sectores tradicionalmente liderados por hombres. Su trayectoria demuestra que el talento, la formación y el compromiso pueden romper techos de cristal y, en este caso, también barreras en las pistas de aterrizaje.

Fomentar la participación femenina en la aviación no solo es un acto de justicia social, sino una inversión en el futuro. Cuando las mujeres lideran, las industrias se transforman. Y en el cielo, como en la vida, hay espacio para todas.

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