Un hogar más seguro para Edna y su hijo: la tranquilidad de vivir sin lodo ni inundaciones
En la aldea Matazano, Jocotán, Chiquimula, Edna Danila, de 27 años, sabe lo que significa luchar cada día por sacar adelante a su hijo. Durante años, su casa de piso de tierra se convertía en un espacio difícil de habitar cada vez que llegaba la lluvia. El agua se filtraba, el suelo se volvía lodo y el frío se colaba por todos los rincones.
“El agua se metía a la casa y todo se hacía barro. Era bien complicado”, recuerda. Para ella, el invierno no solo traía tormentas, sino preocupación por la salud y el bienestar de su pequeño. Jugar dentro de casa era casi imposible.
Hoy la historia es distinta. Con una sonrisa, cuenta el cambio que más le alegra: “Me siento muy feliz porque ahora mi hijo podrá jugar tranquilo sin ensuciarse con la tierra”.
Edna fue identificada a través del Registro Social de Hogares (RSH), lo que permitió priorizar su hogar dentro de las acciones de apoyo que impulsa el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), por medio de la Estrategia Intersectorial Mano a Mano. Como parte de este acompañamiento, recibió 65 sacos de concreto premezclado para reemplazar el piso de tierra por una superficie firme y saludable.
Ahora, su vivienda es más limpia, segura y acogedora. Ya no hay charcos ni humedad, y el ambiente es más adecuado para el crecimiento de su hijo.
Historias como la de Edna reflejan cómo el trabajo coordinado entre las instituciones y las comunidades transforma realidades. Más que un nuevo piso, es la tranquilidad de una madre que sabe que su hijo crece en un hogar digno y protegido.
Con acciones como esta, el MIDES reafirma su compromiso de velar por el bienestar de las familias guatemaltecas identificadas en condiciones de pobreza y vulnerabilidad y brindarles una vida digna.
